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Sigo instalada en los "taitantos" y los abuelos siguen a hacer puñetas de aqui... Pero al menos el marido parece haber sentado el trasero, duermo algo por las noches y mi carrera laboral empieza a parecerse a algo. Lo que sigue siendo interesante es mi red de apoyo variopinta, internacional y virtual y las aventuras de la Superfamilia espero... Pasa y acomodate.

lunes, febrero 25, 2008

Venimos del mono...

El otro día estaba intentando cenar con los Supernenes (más que nada, mis cenas son un poco indigestas: me suelo pasar el tiempo intentando que no vuele la comida de los platos de los chicos y recogiendo cuatro o cinco veces por comida el contenido volcado de los vasos antes de que haga charco en el parquet) cuando de repente Supergirl toma la palabra muy decidida y me comenta en un tono como de confidencia por todos sabida:

- Mamá, ¿tú sabes que hace muuuuchos, muuuuuuuuuchos años, éramos todos monos?

- Si hija - le animo a continuar porque la veo tan ilusionada que me apetece compartir lo que ha aprendido.

- Sí... yo era una niña-mono, Superboy un bebé-mono, papá un papá-mono y tú eras una mamá-mono.

Ella continuó comiendo tan tranquila, pero a mí estoy segura de que se me quedó una cara parecida a la de la foto de "National Geographic"...



- Hija - traté de explicarle - nosotros no hemos sido nunca monos...

- Síiiiiii - ojalá pudiera reproducir el tono del "sí" en cuestión. Y como para dar por zanjada la cuestión - me lo ha dicho en la guarde Frau Nietzsche.

Tratando de contener la sonrisa, porque se pone bastante nerviosa cuando opina que me estoy riendo de ella, traté de deshacerle la empanada mental evolutiva que se le había metido en la cabeza. Pero en el fondo pasé toda la velada con una especie de nostalgia que sólo puede proceder de nuestro instinto primate: hace dos días la llevaba colgada del cuello a todas partes y hoy, no sólo piensa que sus profesoras saben mucho más que yo, sino que puedes discutir con ella sobre Antropología básica a la hora de la cena.

5 comentarios:

Andrés dijo...

Querida Superwoman,

no veas cómo me alegro de que por fin (lenta pero segura) hayas habilitado lo comentarios para nosotros pobres pobladores de este mundo no-google/blogger.

Me imagino el careto de tu Supergirl ante tal explicación; me encanta también tu superdescripción de vuestra supercena. Versión Barcelonesa sólo podría añadir la supermanía de mi pequeño 1 año a hacer percusión con todos los utensilios de comida contra la mesa, mejor si son superpesados y además llenos de comida. Apasionantes, mis criaturas. Un beso, y gracias por el comentario en mi página. ;-) Am

Miriam G. dijo...

¡Me la como! Mono o no me la como.

Un beso, Miriam G.

Belén dijo...

Superwoman, si supergirl tuviese de hermano a mi chiquitín te demostraría que el aun no ha evolucionado del niño-mono o mono-niño (que aunque sea monísimo no me prefiero a eso) a niño solamente. Su hermana mayor fue la que me puso en la pista diciendo muy repipi, "mira mamá es como un mono, se engancha a su madre y no la suelta" mientras íbamos al cole el niño colgado de una pierna de mamá y agarrándome por la cinturilla del pantalón para no caerse, todo porque mamá llevaba las manos llenas y no podía cogerle en brazos.
Hazle caso a tu hija, la evolución aun no ha terminado.

Jesús Alonso dijo...

Muy bueno. El el colegio de mis hijos hay discusiones entre los creacionistas y los evolucionistas. Mi hijo se puso tan estupendo que les dijo (a los evolucionistas) que Dios no existe y que ni siquiera está muy seguro de que exista el mono.

Superwoman dijo...

Andrés, la percusión en la mesa es el complemento de cualquier comida que se precie.
Miriam, noooooo, no te la comas... seguro que está malísima.
Belén, te puedo asegurar que Superboy, como el tuyo, todavía no ha superado la etapa de mono...
Jesús, te suena de algo el refrán ese: "de tal palo..."

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