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Sigo instalada en los "taitantos" y los abuelos siguen a hacer puñetas de aqui... Pero al menos el marido parece haber sentado el trasero, duermo algo por las noches y mi carrera laboral empieza a parecerse a algo. Lo que sigue siendo interesante es mi red de apoyo variopinta, internacional y virtual y las aventuras de la Superfamilia espero... Pasa y acomodate.

martes, febrero 12, 2008

El hambre... y las ganas de comer


Una cosa que me ha sorprendido después de esta semana de baja forzosa que me ha tocado vivir es que lo que más me ha molestado de tener que volver al trabajo no ha sido tener que volver a levantarme a horas en que las calles no están puestas, ni comunicar todo mi entusiasmo de "cheer leader" a dos enanos que a esas horas todo lo que querrían es volver a la cama... no, lo peor de lo peor ha sido tener que volver a comer en la cantina de la empresa (el otro día una amiga proponía con muy buena fe que solucionara mis problemas a base de meter alguna persona en casa que cocinara... me recordó tanto a aquel chiste en que el cocinero era el británico que no he vuelto a dedicarle un segundo pensamiento a la propuesta).

Por eso me he fijado bastante en este artículo de El País cuando he llegado a él esta mañana... El título es para dar de bofetadas al redactor correspondiente y a sus inmediatos superiores. Porque lo que viene a decir la noticia es que a igualdad de dieta, las personas que realizan ejercicio físico tienen menos acumulación de grasa en el cuerpo (¡Madre de Dios! Y lo anuncian como si hubieran descubierto la pólvora). De ahí a deducir que uno se puede meter la XL Burger que me ponen a mi cada quince días en el curro, sin sufrir daños de salud, ni echar tripa, aunque uno corra la maratón de Boston cada vez que se la zampa... pues va un trecho. Aparte de que tal y como explican el modus operandi del experimento, no queda nada claro en qué se basa la metodología del mismo, ni si las diferentes poblaciones están bien seleccionadas (pero bueno, esa es la manera estándar de arrojar los resultados de estudios científicos en los periódicos).

Y es que no sólo el valor calórico de un alimento tendría que contar a la hora de elaborar un menú sano. Por desgracia, son todavía muchas las personas que confunden el estar bien o mal alimentado con "contar calorías". Sin ir más lejos, otra vez el ejemplo de mi cantina, donde hasta que nos quejamos, daban puntos por comer sano a la persona que se zampaba tortitas con compota de manzana en lugar de a la que comía unas lentejas... La razón era que el primer plato tenía un valor calórico menor. Y estoy hablando de una firma de catering que se supone que tiene asesores y nutricionistas serios en sus filas (cosa que después de semejante dislate he empezado a dudar).

Prometo comentar antes del fin de semana esta otra perla de sabiduría que han publicado con la noticia anterior... al ser un estudio internacional, conservo la esperanza de encontrar la información original por algún lado para poder matizarla.

Con la indignación, se me ha pasado comentar que la foto la he tomado prestada de la Wikipedia.

2 comentarios:

Jesús Alonso dijo...

Suponía que Superwoman tiene que ser muy jodido. Yo evidentemente no lo soy, pero comparto contigo lo de no dormir de un tirón, lo de comer en una cantina infecta, lo de irritarme por algunos artículos periodísticos y lo de mantener un blog. Y ya me parece demasiado si a eso añadimos las demás tareas de las superwoman... Ánimo, lo llevas muy bien.

Superwoman dijo...

Jolín Jesús, y lo que me alegro de que no seas Superwoman... sería muy aburrido leerme dos veces y sin tí, jamás me hubiera fijado en la Szymborska (que he tenido que mirar el apellido y todo para escribirlo bien)

(Ir)Responsable también de esto...