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Sigo instalada en los "taitantos" y los abuelos siguen a hacer puñetas de aqui... Pero al menos el marido parece haber sentado el trasero, duermo algo por las noches y mi carrera laboral empieza a parecerse a algo. Lo que sigue siendo interesante es mi red de apoyo variopinta, internacional y virtual y las aventuras de la Superfamilia espero... Pasa y acomodate.

martes, enero 27, 2009

Un lapsus ;)

Ssssssshhhh... se supone que no debería de estar aquí, que he entrado de tapadillo... pero acabo de encontrar esto en mi correo electrónico y verdaderamente, ha dado tan en el blanco de la diana conmigo (y además, para que engañarnos, no tengo que redactarlo yo). Cuando vuelva os cuento como se ve la vida siendo una "mala madre" de las del otro lado...

Gracias a Zaragozana (muchas), he logrado emparejar el texto con su legítima autora: Lucía Extebarría.


"Yo no soy una buena madre. Y probablemente usted, que me lee, tampoco.

Si usted ha decidido quedarse en casa y consagrase al cuidado de sus hijos es usted una madre hiperprotectora, amén de un parásito, un ser que vive a expensas de otro y a espaldas de las verdaderas preocupaciones y dificultades de la vida.

Si usted trabaja fuera de casa entonces desatiende usted a sus hijos, y nadie valorará el hecho de que tenga usted que hacer verdaderos malabarismos para conciliar la vida familiar y la laboral.

Lo peor de todo es que unas madres y otras van acusándose mutuamente: la que se queda en casa arremete contra la que trabaja, y viceversa, como si no fuera suficiente con recibir los ataques de los pediatras, los psicólogos los especialistas en sueño, los periodistas, las madres, las suegras y las cuñadas.

Nosotras, las madres de hoy, aseguran ciertos psicoanalistas, somos la fuente de todos los problemas de nuestros hijos, porque tenemos demasiada fuerza y le hemos robado la autoridad a los padres.

Si su hijo es hiperactivo, si tiene rabietas, si insulta a otros niños en el colegio, la culpa será siempre de usted, porque o bien le consiente demasiado o bien no le atiende lo suficiente.

¿Y dónde están esos padres a los que les hemos robado la autoridad? ¿Cuánto han luchado para defenderla?.

Nadie culpará al padre, nadie cuestionará nunca que el padre trabaje fuera de casa o viaje. Pero ¡ay de usted si lo hace! No solo tendrá que enfrentarse al goteo constante de comentarios más o menos directos o indirectos por parte de su madre, de su suegra, de las madres de los compañeros de cole de su retoño, sino, sobre todo, tendrá usted que lidiar con su propio sentimiento de culpa, que no la dejará vivir.

Yo no soy una buena madre.

Trabajo fuera de casa y además viajo. Dejo a mi hija con canguros. Tengo novios y vida social. No le he proporcionado a mi hija ese entorno familiar estable que entronizan los manuales de pediatría y las revistas de papel couché.

No soy una buena madre pero pago las facturas de mi hija (el colegio, la comida, los canguros, la ropa, los juguetes, el pediatra y, muy a mi pesar, las Barbies), apenas duermo para poder llevarla al colegio todos los días, dedico la mayor parte de mi tiempo libre a su cuidado y todo mi espacio mental a pensar en ella.

No soy una buena madre, como no lo somos ninguna. Es lo más parecido a lo que vivíamos en la primera adolescencia. La que intimaba con los chicos era una p**a, la que se resistía era una estrecha: no había término medio.

El caso es que nunca llueve a gusto de todos y una mujer nunca hace las cosas bien.

A la madre nunca se le valora lo que hace y para colmo no tiene derecho a quejarse, so pena que se le diga que... es una mala madre.

Nuestra sociedad es perfeccionista y quiere individuos perfectos.

Superhombres que se afeiten con acabado impecable, que conduzcan coches que apenas hagan ruido, que vayan al gimnasio tres veces por semana.

Supermadres de brillante sonrisa y silueta juncal, triunfadoras en todos los ámbitos, adoradas por sus maridos y respetadas por sus jefes, y criadoras de niños sanos y emocionalmente estables.

Nuestra sociedad ha convertido el goce en un modelo, y el goce inmediato en el valor supremo.
Y un niño no es goce ni inmediatez. Un hijo implica renuncia y perspectiva. Y sobre todo, implica aceptar que la perfección no existe.

Usted, que me lee ¿está con los nervios de punta porque no le da tiempo a hacer todo lo que debería?, ¿tiene diez kilos de más?, ¿no tiene tiempo para ir al gimnasio y, si lo tuviera, lo emplearía en dormir?,
¿desearía que a veces fuera él el que se ocupara de la compra, de la colada, de los biberones y de la visita al pediatra?, ¿a veces se enfada, a veces está harta, a veces llora y a veces, mucha veces, no está en condiciones de dar lo mejor de sí misma?

Estupendo. Bienvenida al Club de las Malas Madres. Recuerde: no somos las mejores pero somos la mayoría."

13 comentarios:

yvi dijo...

Y si una mujer quiere salir de ese dilema no siendo madre... entonces ¡no es una mujer realizada! ¡La trampa perfecta! :) La verdad es que está jorobadamente bien tramado, no hay escapatoria. Para los hombres no hay demasiada, pero para las mujeres, ninguna.

madre reciente dijo...

Genial! ¿de dónde ha salido?

Zaragozana dijo...

Es de Lucía Etxebarría, madrereciente, si no me equivoco, es posible que sea un párrafo de una de sus últimas novelas, "Una vida en equilibrio"? Desdeluego, a mi me encanta esta autora. Y tiene bastante razón desdeluego...pero de nosotras depende cambiar este tipo de cosas...

Superwoman dijo...

SM me pregunta si estoy de acuerdo con la descripción del macho de la especie que se hace en el texto... no con todos los puntos, pero sí que me parece que la presión está excesivamente cargada en las mujeres... también pienso que ellos tienen su propia cruz, buscando su propio punto de equilibrio.

La idea básica de este texto la leí hace años en las cartas al director de un número del Spiegel. Básicamente venía a decir eso: que si no eras una "mantenida", eras una "madre cuervo" (así llaman a las madres que ponen su carrera profesional por delante de su maternidad en Alemania) y si decidías no tener hijos "una egoista poco realizada", lo has bordado Yvi.

Si alguien más me puede confirmar la autoría de Etxebarría (o lo hago vía Google), le hago ahora mismo los honores... no me gusta mucho ni como personaje, ni como escritora, pero aquí es que casi lo borda...

Un supersaludo

Neus dijo...

Aaaaamen, superwoman, aaaaaamén
Aquí otra del club de las malas madres que su losa de la culpabilidad pesa como un bloque de hormigón, y cuyo "costillo" además de ausente, cuando está, está en la luna de Valencia
En fin

Paula dijo...

Definitivamente es de Lucía Etxebarría, y debe ser parte (si no la presentación) del nuevo libro que va a sacar a la venta de un momento a otro, y que tengo entendido que se titula precisamente así: El club de las malas madres.
A mí tampoco me hace perder el sueño Lucía Etxebarría, pero me pica la curiosidad, y creo que caeré en la tentación. Después de todo "Un milagro en equilibrio", sin merecerse el premio nobel de literatura, le salió resultón.

Elena dijo...

A mi tampoco me gusta la Etxebarría, pero esta descripción de la situación de la mujer me ha encantado.

Gala dijo...

... desde el punto de vista de alguién que no tiene hijos... estoy completamente de acuerdo con el texto :)
Cómo se supone que ha de ser una buena madre entonces? Todos los problemas que sufren los hijos son entonces culpa de ellas?
Mi madre no es perfecta, pero lo hace lo mejor que puede, y para mi es más que suficiente. Y desde luego ninguno de mis problemas es responsabilidad suya.

un bico!!

gemma.a dijo...

No se trata solo de ser buena madre, se trata de ser la mejor, la mejor pareja, la mejor profesional... y eso no puede ser. Pero nos lo hemos creído, nos hemos tragado el cuento que para ser buena, hay que ser inquebrantable, y eso es mentira. El ser humano es imperfecto y TENEMOS que aprender a vivir con eso.

Súper Mami Modern dijo...

me encanta! sí señor... te felicito por colgarlo, quizás yo también lo haga!

un abrazo!

Cris dijo...

Pues yo ya tengo asumido que no soy buena madre. Todas esas ideas que tienes que NUNCA vas a hacer con tus hijos y toma! Esas y más... yo ahora mismo estoy en el grupo de madres mantenidas, vamos lo que se denomina una garrapata social por estar en casa con el dedo en la nariz sin otra cosa que hacer. Ah no espera que me olvidaba que tengo un hijo de casi un anyo! Pues eso fata, a veces me canso de él, a veces pienso que qué conyazo de vida y que se lo lleven un ratito, asique ya ves, mala madre no, maliiiiisima que encima de chupóctera del sueldo del marido me canso de ser madre y me apetece una buena juerga de vez en cuando y no la tengo con los remordimientos de conciencia que eso encima conlleva. Ahora que si se valora por sentimientos pues esos si, todos, se siente un amor desmedido y si tengo que pegarme con los del kick boxing thailandeses para defender a mi hijos pues ahi que voy! Pero vamos, que ya he asumido que no soy la madre de princesita de cuento como una siempre piensa que va a ser el día que sea madre...

Maite dijo...

Jolín, y yo que no me califico ni como buena ni como mala madre... no sé, siempre me rechinan estas cosas bastante... más allá de la ironía. Porque si es ironía pura, vale, pero creo que de fondo sí hay muchas mujeres con ese sentimiento de culpabilidad, es un sentimiento bastante extendido, de hecho... y eso me apena, la verdad. Hay otras formas de vivir todo esto de la maternidad, o quizás seré una psicópata???!!! ;)
Hoy me han comentado lo del libro que publicará junto con el educador Goyo Bustos.

Anónimo dijo...

buenazo, muy buena reflexion, soy una madre trabajadora y no me queda de otra, paso de los 30 y si dejo de trabajar despues nadie me dara empleo, por lo menos donde vivo, asi que soy una mala madre porque trabajo para garantizar que mi hijo cumpla sus sueños, pero la verdad es que me encantaria estar en casa y verlo crecer. Ademas que con este cuento de la liberacion lo unico que nos dieron es mas trabajo, acaso nosotras las madres trabajadoras, despues que nuestros peques se duermen, no nos toca empezar la otra jornada en casa
Milena

(Ir)Responsable también de esto...