Datos personales

Mi foto
Sigo instalada en los "taitantos" y los abuelos siguen a hacer puñetas de aqui... Pero al menos el marido parece haber sentado el trasero, duermo algo por las noches y mi carrera laboral empieza a parecerse a algo. Lo que sigue siendo interesante es mi red de apoyo variopinta, internacional y virtual y las aventuras de la Superfamilia espero... Pasa y acomodate.

lunes, enero 12, 2009

¿Cómo se puede ser a la vez "pro-elección" y "pro-vida"?

Como comentaba esta mañana en un blog, hace mucho tiempo que decidí cuál era mi postura en relación al aborto. Casi al mismo tiempo que leí el artículo que viene a continuación (obra del siempre inteligente Carl Sagan y su mujer, Ann Druyan). Es un artículo basado en la ley estadounidense, bastante más permisiva en algunos estados que la española... pero presenta una serie de ideas e información tan generales, que a partir de ese día, siempre que he entrado en un debate sobre el tema, he recurrido a él para explicar mi postura... y según voy siendo más mayor, le voy encontrando más sentido.

La fuente en inglés la podéis encontrar aquí y lo que sigue es una traducción casera, que espero que le haga justicia al original


"Sobre el aborto: Buscando respuestas"
por Carl Sagan and Ann Druyan

El texto que viene a continuación fue publicado al completo en el libro "Billions and Billions" ("Miles de millones"), incluyendo ilustraciones, una introducción, notas al pie de página y los comentarios que surgieron como reacción al artículo original.

Es un asunto que lleva años decidido. Los tribunales eligieron el término medio. Sería lógico pensar que fue el fin de la lucha. Pero en su lugar, hay manifestaciones populares, bombas e intimidación, asesinatos de trabajadores en clínicas abortivas, arrestos, grupos de presión activos, espectáculo a la hora de legislar, audiencias en el Congreso, decisiones en la Corte Suprema, la mayoría de partidos políticos tomando postura en el asunto y clérigos amenazando dichos políticos con la perdición. Los partidarios de una u otra idea lanzan acusaciones de hipocresía y asesinato. Se invoca del mismo modo a los derechos de la Constitución y la voluntad de Dios. Argumentos dudosos se emplean como cosa cierta. Las diferentes facciones en lucha piden a los científicos que den ímpetu a sus posiciones. Las familias están divididas, maridos y mujeres deciden no discutir sobre el tema, amigos de la infancia rompen su relación por él. Los políticos miran al resultado de las encuestas más recientes para decidir qué les dicta su conciencia. Y entre tanto grito, es difícil entender los argumentos del contrario. Las opiniones están polarizadas. Las mentes cerradas.

¿Es malo el aborto voluntario? ¿Siempre? ¿A veces? ¿Nunca? ¿Cómo lo decidimos? Hemos escrito este artículo para tratar de entender mejor las dos posturas en lucha y para ver si podemos encontrar una posición que nos pueda satisfacer a los dos. ¿No existe una postura intermedia? Habrá que sopesar los argumentos de las dos partes para encontrar si son consistentes y proponer ejemplos, alguno de ellos puramente hipotético, para probar dichos argumentos. Si en alguno de estos ejemplos parece que divagamos, pedimos paciencia al lector, estamos tratando de llevar las posiciones más extremas hasta el límite para ver cuáles son sus puntos débiles y donde fallan.

En los momentos de reflexión, casi todo el mundo reconoce que no se trata de un asunto con una sola cara. Muchos de los defensores de uno u otro lado, según pensamos, sienten cierta inquietud cuando enfrentan lo que subyace bajo los argumentos de sus oponentes (por ello muchas veces se evita el enfrentamiento sobre el tema). Y ciertamente el asunto toca materias realmente sensibles: ¿Cuál es nuestra relación con los demás? ¿Tendríamos que permitir al Estado intervenir nuestros asuntos más íntimos y personales? ¿Cuál es la frontera de nuestra libertad? ¿Qué significa ser humano?

Uno de los puntos de vista que actualmente se sostienen, sobre todo en los medios de comunicación, que no suelen tener el tiempo o la disposición para distinguir sutilezas, es que hay solamente dos bandos: "pro-elección" o "pro-vida". Es la manera en que prefieren autodenominarse los miembros de dichos bandos y así es como vamos a referirnos a ellos aquí. En la más simple de las acepciones, un "pro-elección" sostiene que la decisión de abortar o no durante el embarazo pertenece a la mujer; el Estado no tiene derecho a intervenir. Y un "pro-vida" es aquel que sostiene que desde el momento de la concepción, el embrión o feto está vivo; hay una imposición moral a conservar la vida; y abortar es equivalente a asesinar. Ambos nombres, pro-elección y pro-vida, han sido escogidos con la idea de influenciar a aquellos que no han formado su opinión sobre el asunto: pocas personas desean ser retratadas, ni como opuestas al derecho de elección, ni como opuestas a la vida. De hecho, libertad y vida son dos de nuestros valores más estimados, y aquí parecen estar en absoluta contradicción.



Consideremos ambas posturas absolutistas por turno. Un bebé recién nacido es sin lugar a dudas el mismo ser que era justo antes de nacer. Existen evidencias de que el feto en la última etapa del embarazo responde al sonido, incluída la música y especialmente a la voz materna. Puede chupar su pulgar e incluso moverse. En ocasiones genera ondas cerebrales como las de los adultos. Hay personas que dicen recordar su nacimiento, o incluso el entorno uterino. Es incluso posible que se empiece a pensar en el vientre materno. Es muy difícil mantener que la transformación en una persona ocurre de repente en el momento de nacer. ¿Por qué entonces tendríamos derecho a matar a un niño el día antes de su nacimiento y no el día posterior?

En la práctica, esta consideración no sería muy importante: menos de un 1 por ciento de todos los abortos voluntarios registrados en los Estados Unidos ocurren en los últimos tres meses de embarazo (y, si uno investiga los datos más a fondo, descubre que muchos de ellos se deben a errores de cálculo o son en realidad abortos naturales). Pero los abortos en el tercer trimestre son un caso de ejemplo de las limitaciones que presenta la posición "pro-elección". ¿Justifica "el derecho inalienable de la mujer a controlar su propio cuerpo" la muerte de un feto cercano a término y que es, bajo todas las ideas y para todos los propósitos, idéntico a un recién nacido?

Nosotros creémos que a muchos de los que están a favor de la libertad reproductiva, les presenta una cierta preocupación esta pregunta. Pero no pueden arriesgarse a plantearla porque es el principio de una cuesta abajo. Si no es permisible un aborto voluntario en el noveno mes, ¿qué hay del octavo, séptimo, sexto...? Una vez que se le reconoce al Estado la potestad para intervenir en un momento del embarazo, ¿no se deduce entonces que puede intervenir en cualquier momento?

Esto nos trae a la mente el espectro de la figura del legislador, en su mayoría varones, en su mayoría acomodados, diciendole a la mujer que ha de tener y criar sola hijos que no puede permitirse educar; forzando a adolescentes que no están emocionalmente preparadas para ello a tener hijos; diciendo a mujeres que desean seguir adelante con una carrera que han de apartar sus sueños, quedarse en casa y tener esos hijos; o el peor de los casos, condenando a víctimas de violación o incesto a llevar en su vientre y proteger a los retoños de sus asaltantes. Las prohibiciones legislativas sobre el aborto tienden a levantar las sospechas de que la agenda real es el control de la independencia y la sexualidad de las mujeres...

Y sin embargo, también por consenso, todos nosotros pensamos que es lógico que exista una prohibición y un castigo para el asesinato. Sería una defensa pírrica que un asesino plantease que este es un asunto entre él y su víctima y no es asunto del gobierno. Si matar a un feto es realmente acabar con una vida humana, ¿no es el deber del estado prevenirlo? Ciertamente, una de las principales funciones de cualquier gobierno es defender a los débiles frente a los fuertes.

Si no nos oponemos al aborto en alguno de los momentos de un embarazo, ¿no existe el peligro de considerar un grupo entero de seres humanos como indignos de nuestra protección y respeto? ¿Y no es ese mismo tipo de consideración la marca del sexismo, el racismo, el nacionalismo y los fanatismos religiosos? ¿No deberían aquellos que están dedicados a la lucha contra semejantes injusticias tener un cuidado especial en no cometer una parecida?



No existe el derecho a la vida en ninguna sociedad en la Tierra hoy en día, ni ha existido en ningún tiempo pasado...: criamos animales de granja para sacrificarlos; destruimos bosques; contaminamos ríos y lagos hasta que no es posible que la pesca sobreviva en ellos; matamos ciervos y alces por deporte, leopardos por sus pieles y ballenas para obtener fertilizantes; atrapamos delfines de modo cruel en redes para cazar atunes; golpeamos bebés de foca hasta la muerte; y hacemos desaparecer especies a diario. Todos estos animales y vegetales están tan vivos como lo estamos nosotros. Lo que está(supuestamente)protegido no es la vida, sino la vida humana.

E incluso bajo esta supuesta protección, el asesinato es moneda corriente de cambio, y empezamos guerras "convencionales" con un número de bajas tan terrible que nos asusta pensar seriamente en ello a la gran mayoría... Esa protección, ese derecho a la vida, no parece cubrir a los 40000 niños por debajo de cinco años que mueren cada día en nuestro planeta por hambre, deshidratación, enfermedad o abandono.

Aquellos que defienden el "derecho a la vida" suelen defenderlo (en su mayoría) no para cualquier tipo de vida, sino, únicamente y en particular, para la vida humana. Así que ellos también, al igual que los pro-elección, tienen que decidir qué es lo que distingue al ser humano de otros animales y en que momento durante la gestación, las cualidades que distinguen a los humanos aparecen, sean éstas las que sean.

Aunque se afirma muchas veces lo contrario, la vida no comienza con la concepción: es una cadena ininterrumpida que se puede remontar hasta casi el origen de la Tierra, hace 4600 millones de años. Tampoco la vida humana tiene su origen en el momento de la concepción: es otra cadena ininterrumpida que nos lleva hasta el origen de nuestra especie, hace cientos de miles de años. Cada espermatozoide y cada óvulo están, sin ningún lugar a dudas, vivos. Pero no son seres humanos, por supuesto. Por supuesto, se puede argumentar que tampoco un huevo fertilizado lo es.

En algunos animales, el óvulo se desarrolla en un adulto sano sin la necesidad de intervención de un espermatozoide. Eso no ocurre, hasta donde llegan nuestros conocimentos, en los humanos. Un espermatozoide y un óvulo sin fecundar componen juntos los planos géneticos de lo que es un ser humano. En ciertas circunstancias, después de la fertilización, pueden evolucionar y desarrollarse en un bebé. Pero la mayoría de los huevos fertilizados son abortados de manera espontánea. El desarrollo en un ser humano no es un fenómeno garantizado. Ni el espermatozoide y el óvulo por separado, ni un óvulo fertilizado son más que un bebé en potencia o un ser humano adulto en potencia. Así que si un espermatozoide y un óvulo son tan humanos como el producto de su unión y si consideramos asesinato la destrucción de un huevo fertilizado, a pesar de que es únicamente un ser humano en potencia, ¿por qué no consideramos asesinato la destrucción de óvulos y espermatozoides?

Cientos de millones de espermatozoides (con velocidad máxima cuando sus colas se mueven de unos 13 cm por hora) son expulsados en una eyaculación humana. Un hombre joven y sano puede producir en una semana o dos suficientes espermatozoides para doblar en número a la población terrestre. ¿Es entonces la masturbación un genocidio? ¿Qué hay de las poluciones nocturnas, o el sexo casual?. Cuando un huevo sin fertilizar es expulsado al menstruar, ¿ha muerto alguien? ¿Tendríamos que lamentarnos por todos esos abortos espontáneos? Muchos animales inferiores pueden ser producidos en un laboratorio a partir de una única célula de su cuerpo. Las células humanas pueden ser clonadas... Teniendo en cuenta esta potencialidad de la técnica de la clonación, ¿estaríamos cometiendo un asesinato en masa al destruir células que se podrían clonar o simplemente por derramar una gota de sangre?

Todas las células reproductoras humanas son la mitad de un ser humano en "potencia" ¿Tendríamos que hacer esfuerzos heróicos para salvar y preservar todas ellas, en todas partes, debido a este potencial? ¿Es el no hacerlo inmoral o criminal? Por supuesto, hay una diferencia entre acabar con una vida humana y no poder salvarla. Y también hay una gran diferencia entre las probabilidades de supervivencia de una célula reproductora y un huevo fertilizado. Pero lo absurdo que sería que existiera un cuerpo de defensores altruistas de la conservación del semen nos lleva a cuestionarnos sobre si el simple "potencial" de un huevo humano fertilizado para llegar a ser un bebé realmente hace de su destrucción un asesinato.

A los oponentes del aborto les preocupa que, una vez que se decida que el aborto es permisible tras la concepción, no exista ningún argumento que lo restrinja en un momento posterior del embarazo. Entonces, es su temor, algún día será permisible asesinar a un feto que es inequivocamente un ser humano. Tanto los pro-elección como los pro-vida (al menos algunos de ellos) se ven empujados hacia posturas absolutas debido al miedo de estas zonas grises paralelas.

Otra zona gris se alcanza cuando consideramos a aquellos pro-vida que están dispuestos a hacer una excepción en el caso sangrante de un embarazo como resultado de una violación o un incesto. ¿Pero porqué tendría que depender el derecho a la vida de las circunstancias de su concepción? Si la misma persona fuera a ser el resultado, ¿tiene el Estado derecho a determinar que viva el que resulta de una unión legal y muera el que resulta concebido por la coerción y la fuerza? ¿Cómo puede ser justo? Y si las excepciones se extienden para proteger a estos fetos, ¿por qué no han de extenderse para los otros? Este es parte del razonamiento que lleva a muchos pro-vida a adoptar la postura, que muchos consideran obscena, de oponerse al aborto bajo cualquier tipo de circunstancias, salvo si exceptuamos, quizá, el peligro de la vida de la madre.

Pero la razón más común para abortar en el mundo es el control de natalidad. Entonces, ¿no tendrían los que se oponen al aborto que repartir métodos anticonceptivos y enseñar su uso? Ese podría ser un modo eficaz de reducir el número de intervenciones. Pero en lugar de esto, Estados Unidos está muy por debajo de otras naciones en el desarrollo de métodos de control de natalidad seguros y efectivos y, en muchos casos, la oposición a la investigación sobre el tema (y a la educación sexual) procede de las mismas personas que se oponen al aborto.

El intento de encontrar de manera ética y correcta cuando el aborto es permisible, si es que lo es, es un tema que tiene profundas raíces históricas. Muy a menudo, sobre todo en la tradición cristiana, estos intentos están relacionados con la pregunta de cuándo el alma entra en el cuerpo, un tema realmente no muy propicio a ser investigado de manera científica y fuente de controversia incluso entre afamados teólogos. La génesis del alma se ha afirmado que ocurre en el esperma antes de la concepción, durante la concepción, el el tiempo "de las pataditas" (cuando la madre es capaz de sentir el feto moviendose en su interior) y en el nacimiento. O incluso más tarde.

Diferentes religiones tienen diferentes enseñanzas. Entre los cazadores-recolectores, no suele haber prohibiciones contra el aborto, y era bastante común en la antigua Grecia y el Imperio Romano. Como contraste, los asirios castigaban severamente a la mujer que lo intentaba empalandola en una estaca. El Talmud judío enseña que el feto no es una persona y no tiene derechos. Tanto el Antiguo como Nuevo Testamento, tan ricos en detalles sobre prohibiciones a la hora de vestir, dieta y palabras permisibles, no contienen una sola palabra que prohiba específicamente el aborto. El único pasaje que está ligeramente relacionado (Éxodo 21:22) decreta que si hay una lucha y una mujer testigo pierde accidentalmente un bebé al ser herida en ella, el asaltante tiene que pagar una multa.

Ni San Agustín, ni Santo Tomás de Aquino consideraban el aborto en los primeros estados de embarazo como homicidio (el segundo alegaba que el embrión no parecía humano). Esta idea fue abrazada por la Iglesia en el Concilio de Viena en 1312 y nunca ha sido repudiada. La primera y más extensa colección de Derecho Canónico (de acuerdo con el afamado historiador de las enseñanzas de la Iglesia sobre el aborto, John Connery, S.J.) sostiene que el aborto sólo es homicidio después de que el feto está "formado", aproximadamente al final del primer trimestre.

Pero cuando las células espermáticas fueron examinadas por primera vez debajo de un microscopio, en el siglo XVII, se pensó que tenían la forma aproximada de un ser humano completo. La vieja idea del homúnculo, en la cuál en cada espermatozoide había un pequeño hombrecillo que tenía en sus testículos a su vez innumerables pequeños hombrecillos y así hasta el infinito, fue resucitada. En parte debido a esta malinterpretación de datos científicos, en 1869 el aborto provocado en cualquier momento y por cualquier causa se convirtió en motivo de excomunión. A muchos catolicos y no católicos les resulta sorprendente descubrir que la fecha es tan reciente.

Desde los tiempos coloniales al siglo XIX, el criterio en los Estados Unidos fue el del movimiento fetal. Un aborto en el primer o incluso en el segundo trimestre del embarazo era considerado en el peor de los casos como una falta menor. En rara ocasión se buscaban condenas y eran también difíciles de obtener, puesto que se dependía enteramente de la palabra de la mujer sobre si había sentido o no el movimiento y por la desgana de los jurados a condenar a mujeres que hacían opción a su derecho a elegir. En el año 1800 no existía, hasta donde está documentado, ningún estatuto en USA que hiciera mención al aborto. Anuncios sobre fármacos para inducir un aborto se pueden encontrar en casi cualquier periódico, e incluso en muchas hojas parroquiales: si bien el lenguaje usado era bastante eufemístico, todo el mundo lo podía entender.

Pero en el 1900, el aborto había sido declarado ilegal en cualquier momento de un embarazo en todos los estados de la Unión, excepto si este era necesario para salvar la vida de la madre. ¿Qué ocurrió para que se diera un cambio tan drástico? La religión tuvo poco que ver con el tema. Cambios drásticos en la economía y en la sociedad habían cambiado el panorama agrario por una sociedad industrial y urbana. América estaba en el proceso de cambio de una de las tasas de nacimiento más altas del mundo a una de las más bajas. El aborto jugaba un papel importante en este proceso y esto estimuló a su supresión por parte de determinados sectores.

Una de las fuerzas más implicadas en su desaparición fue la profesión médica. Hasta mediados del XIX, la medicina era un negocio ni reglado, ni supervisado. Con el ascenso de una nueva élite médica, educada en la Universidad y deseosa de mejorar su estatus y la influencia de sus profesionales, se formó la Asociación de Medicina Americana. En su primera década, la AMA empezó ejerciendo presión para que únicamente los médicos con licencia pudieran provocar abortos. Los nuevos conocimientos sobre embriología, aducían, habían mostrado que el feto era humano antes de empezar a moverse.

Ellos proclamaban que su asalto contra el aborto no tenía como motivación la preocupación por la salud de la mujer, sino el bienestar del feto. Había que ser médico para entender cuando estaba justificada moralmente la terminación de un embarazo, porque la respuesta dependía de factores científicos y médicos, tan sólo inteligibles para profesionales. Al mismo tiempo, las mujeres fueron practicamente excluídas de las escuelas médicas, en las cuáles se podía adquirir tan arcano conocimiento. Así resultaba que las mujeres no tenían en realidad ni voz, ni voto en la decisión de terminar con su propio embarazo. También era potestad del médico decidir si el embarazo suponía una amenaza para la mujer y quedaba bajo su única responsabilidad el determinar qué era una amenaza y qué no lo era. Para las mujeres ricas, la amenaza podía considerarse una amenaza para su tranquilidad emocional o incluso a su estilo de vida. Las mujeres pobres se veían forzadas a recurrir al carnicero de turno o a las perchas.

Así estuvo la ley hasta 1960, cuando una coalición de individuos y organizaciones, con la AMA en aquel punto entre ellos, buscó el reinstaurar los valores más tradicionales que fueron a cristalizar en la sentencia de Roe contra Wade.

Si matas a un ser humano de forma deliberada, es considerado asesinato. Sin embargo matar deliberadamente a un chimpancé, que es nuestro pariente biológico más próximo compartiendo 99.6 por ciento de nuestros genes activos, sea lo que sea, no es considerado un asesinato. Hasta la fecha, se considera únicamente asesinato el matar seres humanos. De modo que la cuestion de cuándo empezamos a ser humanos (o, si nos gusta más, la aparición del alma) vuelve a aparecer como clave en el debate del aborto. ¿Cuándo adquiere el feto su condición de humano? ¿Cuándo aparecen las cualidades única e indistintamente humanas?

Reconocemos que especificar un momento preciso significa ignorar las diferencias individuales. Por lo tanto, si es necesario especificar una línea, es mejor que sea lo más conservadora posible, esto es, tirando a pronto. Algunas personas son contrarias a especificar un límite numérico y nosotros compartimos esta reticencia; pero si se quiere hacer una ley al respecto, y si ésta quiere llegar a algún tipo de posición de compromiso entre los dos extremos absolutos, es necesario especificar, aunque sea de manera aproximada, cuando ocurre la transición hacia un ser humano.

Cada uno de nosotros empieza en un punto. Un óvulo fecundado es aproximadamente del tamaño del punto al final de esta frase. El contacto entre esperma y óvulo ocurre normalmente en una de las trompas de Falopio. Una célula se divide en dos, dos en cuatro y así continúa a un ritmo exponencial con base 2. Alrededor del décimo día, el huevo fecundado se ha convertido en una especie de esfera hueca que navega hacia otro espacio: el útero. Va destruyendo tejidos a su paso. Se nutre de sangre de los capilares. Se baña en la sangre materna, de la cuál obtiene oxígeno y nutrientes. Y se establece como una especie de parásito en las paredes del útero.

# Alrededor de la tercera semana, más o menos paralelo a la pérdida del primer periodo, el embrión en formación tiene 2 milímetros de largo y está desarrollando distintas partes del cuerpo. Es en este estadio en el que empieza a aparecer una rudimentaria placenta. Su aspecto es el de un gusano segmentado.

# Al final de la cuarta semana, ha crecido hasta los 5 milímetros (1/5 de pulgada). Ya se puede reconocer que es un ser vertebrado, el corazón en forma de tubo está empezando a latir, algo parecido a las agallas de un pez o un anfibio resulta aparente y tiene una cola pronunciada. Parece similar a un renacuajo o un tritón. Este es el fin del primer mes tras la concepción.

# En la quinta semana, las áreas del cerebro pueden distinguirse a grandes rasgos. Se nota lo que luego de transformará en los ojos y aparecen pequeñas yemas que se desarrollarán en lo que serán brazos y piernas.

# En la sexta semana el embrión tiene 13 milímetros de largo (media pulgada). Los ojos están situados todavía en los lados de la cabeza, como ocurre en la mayoría de los animales, y la cara tiene forma reptiliana, con pequeñas aberturas donde se irán a encontrar la boca y la nariz.

# Al final de la septima semana la cola ha desaparecido casi por completo y los caracteres sexuales empiezan a desarrollarse (aunque la apariencia de ambos sexos es femenina). La cara tiene ahora apariencia de mamífero, pero parecido en cierto modo con la de un cerdo.

# Al final de la octava semana, la cara se parece a la de un primate, pero no tiene todavía totalmente humana. La mayoría de las partes esenciales en el cuerpo humano están presentes. La anatomía de la parte inferior del cerebro está desarrollada. El feto muestra reacción ante estímulos delicados.

# En la décima semana la cara muestra rasgos inequívocamente humanos. Empieza a ser posible distinguir al hombre de la mujer. Las uñas y las estructuras óseas principales no son visibles hasta el final del tercer mes.



# En el cuarto mes es posible distinguir el rostro de un feto del de otro. Las patadas empiezan a sentirse normalmente alrededor del quinto mes. Los bronquiolos de los pulmones no empiezan a desarrollarse hasta aproximadamente el sexto mes, los alveólos aún más tarde.

Así que, si únicamente una persona puede ser objeto de asesinato, ¿cuándo consideramos que el feto es persona? ¿Cuando su cara llega a ser inequivocamente humana, alrededor del fin del primer trimestre? ¿Cuando empieza a responder a estímulos, también alrededor del primer trimestre? ¿Cuando empieza a ser tan activo como para sentir sus patadas, normalmente en mitad del segundo trimestre? ¿Cuándo los pulmones han alcanzado tal estado de desarrollo que el feto podría, teóricamente, respirar por si solo el aire del exterior?

El problema con todos estos acontecimientos no es sólo que son arbitrarios. Es mucho más inquietante que ninguno de ellos está ligado únicamente a los humanos, aparte del parecido superficial de la cara. Todos los animales responden a estímulos y se mueven a voluntad. Un gran número son capaces de respirar. Pero eso no nos para a la hora de exterminarlos en grandes cantidades. Los reflejos y el movimiento no son lo que nos hace humanos.

Otros animales nos aventajan en muchos aspectos, en velocidad, en fuerza, en resistencia, en sus habilidades para escalar o excavar, en camuflaje, en la vista, el olfato o el oído, en su dominio del aire o el agua. Nuestra única gran ventaja, el secreto de nuestro éxito, es el pensamiento: el pensamiento humano es característico. Somos capaces de reflexionar las cosas, imaginar sucesos que aún no han ocurrido, deducir. Así es como inventamos la agricultura y la civilización. El pensamiento es nuestra bendición y nuestra maldición y es aquello que nos hace ser lo que somos.

El pensamiento tiene lugar, por supuesto, en el cerebro, principalmente en las zonas superiores o convoluciones de la "materia gris", lo que llamamos corteza cerebral. Las cerca de 100000 millones de neuronas que hay en el cerebro constituyen la base material del pensamiento. Las neuronas están conectadas entre sí y dichas conexiones juegan un papel primordial en la experiencia del pensamiento. Pero la conexión de neuronas, no comienza a gran escala hasta el periódo entre las semanas 24 y 27 del embarazo, en el sexto mes.



Los científicos pueden medir la actividad eléctrica en esta red de neuronas en el interior del craneo sin ningún daño, con sólo colocar una serie de electrodos en la cabeza de un sujeto. Diferentes tipos de actividad mental muestran distintos patrones de ondas cerebrales. Pero las ondas cerebrales con partrones regulares típicos de los adultos humanos no aparecen en el feto hasta la semana número 30, cerca del principio del tercer trimestre. Los fetos por debajo de esta edad, por muy activos y vivos que puedan parecer, carecen de la arquitectura cerebral necesaria. No pueden pensar todavía.

Ponernos de acuerdo en matar a una criatura viva, especialmente en una que llegará a ser un bebé, es complicado y doloroso. Pero ya hemos rechazado los dos extremos de "siempre" y "nunca", y esto nos coloca en esa pendiente resbaladiza. Si estamos forzados a escoger un criterio de desarrollo, aquí es donde nosotros trazamos la división: cuando el comienzo del pensamiento humano llega a ser posible.

Esta es, en realidad, una definición un tanto conservadora: las ondas cerebrales regulares son raramente halladas en fetos. Tal vez un mayor nivel de investigación pueda ayudar... Si queremos hacer este criterio todavía más riguroso, para así incluir la posibilidad de que algún feto desarrollase este tipo de ondas cerebrales de manera precoz, podemos bajar la barrera hasta el sexto mes. Esto es lo que hizo la Corte Suprema en 1973, aunque por razones completamente diferentes.

Esta decisión en el caso de Roe contra Wade cambió la ley estadounidense del aborto. Se permite el aborto provocado si la madre así lo requiere sin restricción en el primer trimestre y, con ciertas restricciones para proteger su salud, en el segundo trimestre. Se permite a los Estados prohibir el aborto en el tercer trimestre, salvo que exista una grave amenaza sobre la vida o la salud de la madre. En la decisión de Webster (1989) el Tribunal Supremo decidió de forma explícita no declarar nula la sentencia de Roe contra Wade pero a cambio invitó a las 50 legislaturas de los Estados a decidir por sí mismas.

¿Cuál fue el razonamiento que llevó a Roe contra Wade? No se le dió peso legal a qué ocurre una vez que el niño nace, o a la familia. En su lugar, se protegió el derecho de la mujer a tener libertad reproducctiva, según legisló la corte, usando el derecho constitucional a la privacidad. Pero ese derecho no está exento de ser matizado. El derecho a la privacidad de la mujer ha de ser sopesado frente al derecho a la vida del feto y al dictar sentencia, la corte dió prioridad a la privacidad en el primer trimestre y a la vida del feto en el tercero. El punto de transición no fue decidido usando las consideraciones que hemos usado nosotros hasta ahora: no se consideró cuando llega alguien a ser persona, ni cuándo el feto adquiere características humanas suficientes para ser protegido de asesinato ante la ley. En su lugar, el criterio que se adoptó fue si el feto era o no era capaz de vivir fuera del organismo de la madre. Es lo que se llama "viabilidad" y depende en gran parte de la capacidad para respirar. Los pulmones no están suficientemente desarrollados y el feto no puede respirar, ni siquiera colocandolo en las más avanzadas incubadoras o pulmones artificiales, por debajo de la semana 24 de gestación, cerca del comienzo del sexto mes. Por ello, Roe contra Wade permite a ciertos Estados prohibir abortos en el tercer trimestre del embarazo. Es un criterio netamente pragmático.

El argumento es que si el feto puede ser viable fuera del útero materno, el derecho a la privacidad de la madre queda relegado por el de la vida del feto. ¿Pero qué se quiere decir con "viable"? Incluso un recién nacido a término necesita muchos cuidados y amor para salir adelante. Hubo una época hace tan sólo decenas de años, antes de que las incubadoras se inventasen, en que los bebés nacidos en el séptimo mes de embarazo raramente eran viables. ¿Hubiera sido permisible, por tanto, el aborto en el séptimo mes entonces? ¿O es después de la invención de las incubadoras cuando el aborto en el séptimo mes se convierte repentinamente en inmoral? ¿Qué ocurre si en el futuro se desarrolla una nueva tecnología que permite que un útero artificial pueda mantener y desarrollar un feto incluso por debajo de los seis meses intercambiando oxígeno y alimentos por la sangre como hace la placenta de la madre? Podemos garantizar que dicha tecnología está lejos de ser desarrollada por el momento y que cuando se desarrolle no llegará al público en general inmediatamente. Pero si estuviera disponible, ¿resulta entonces inmoral abortar a un feto por debajo de los seis meses, cuando antes era moral? Una moral que depende de, y cambia con la tecnología es una moral muy frágil; para algunos, es también una moral inaceptable.

¿Y por qué exactamente tendríamos que dar protección legal al hecho de respirar (o a la función renal, o a la capacidad para resistir enfermedades)? Si se demuestra que un feto puede pensar y sentir pero no es capaz de respirar, ¿sería justificable matarlo? ¿Valoramos más el respirar que el pensar o el sentir? Los argumentos que se basan en la viabilidad no pueden, a nuestro modo de ver, determinar de manera coherente cuando el aborto resulta permisible. Necesitamos algún otro criterio. Y de nuevo ofrecemos el comienzo de la capacidad del pensamiento humano como posible criterio.

Dado que en media, la capacidad de pensar aparece de forma más tardía en el feto que el desarrollo de los pulmones, encontramos que la sentencia de Roe contra Wade es una decisión prudente y equilibrada a la hora de legislar un tema complejo y difícil. Con la prohibición del aborto en el último trimestre, salvo en casos de grave necesidad médica, se consigue un equilibrio justo entre los derechos en conflicto de la libertad y la vida.


Ý hasta aquí lo que dicen Sagan y Druyan...

Creo que nadie medianamente inteligente puede estar "a favor del aborto", así, tal cuál... el aborto es un parche como las cárceles, los orfanatos o los zoológicos; en una sociedad perfecta, no tendría porqué existir. Pero tal y como vivimos, en esta sociedad imperfecta, es una realidad que prefiero que sea legislada y entendida por el Estado a ignorada y practicada sin ningún tipo de control por su parte. Abramos, pues, el debate para establecer ese control.

29 comentarios:

madre reciente dijo...

Pues sí, es largo, pero tienes razón, merece la pena.

La potencialidad del feto hace incluso legítima la discusión sobre la actividad cerebral como momento definitorio.

¡Qué tema más delicado! :-/

pablogo dijo...

Hacer y decir las cosas sencillamente, no es, necesariamente, simplificarlas.
No me imagino yo a nadie hablando de "zonas grises" cuando se habla del no al racismo, no a la violencia "de género", etc.
El aborto es la muerte, cruel y violenta, de un ser humano.
De un ser humano identificado con un código que nunja jamás antes de él ha existido y que nunca jamás después de él existirá. Su ADN, que lo acompañará, único, inmodificable, desde el cigoto (célula resultante de la fecundación, de la unión de los gametos maswculino y femenino) hasta su muerte (ocurra ésta por aborto al minuto siguiente, o por muerte natural cien años después).
Siendo como es, así: inequívocamente afirmado por la ciencia, cualquier disquisición sobra. No se puede matar a otro ser humano... en ningún supuesto.

Superwoman dijo...

Bueno, madre reciente, hace años uno moría cuando el corazón dejaba de latir y respirar, pero hoy en día existe el concepto de la muerte cerebral y se aplica normalmente para determinar cuando una persona deja de existir... creo que entre la vida y la muerte existen muchos paralelos...

Pablogo, bienvenido. El tema es ese, que no es tan fácil. Como se señala en el texto, el argumento que usas para el feto es igualmente posible para los gametos masculinos y femeninos. La mayoría de la legislación es pragmática: estando de acuerdo contigo y protegiendo al feto en todos los casos por su potencialidad, ¿protegemos también a los gametos? ¿dónde consideramos el caso de los métodos anticonceptivos (los realmente fiables son abortivos o tienen un efecto abortivo incluido)? Incluso, hoy en día, con los adelantos genéticos (clonación, celulas madre, etc...) incluso de mi uña del pie puede que algún día llegue a poder sacarse mi código genético particular y desarrollarse un clon mío a partir de él... ¿qué hacemos en ese caso? (y sí, es un caso extremo). ¿Y en el caso de la muerte cerebral, cómo le indico a madre reciente arriba? ¿No es acaso comparable ese matar a un ser humano con matar a un feto de pocas semanas si usamos únicamente el argumento de su unicidad genética?

Un supersaludo

PMM dijo...

Pues yo soy ambas cosas, pro-elección y pro-vida, porque yo sé que no sería capaz de abortar, no por mis creencias religiosas, que cada vez son menos, sino por mi conciencia moral, pero hay muchas otras personas, que no tienen porque ocmpartir mis creencias ni mi opinión, por lo que prefiero que si tienen que tomar esa dura decisión (pienso que nadie es capaz de tomarla así a la ligera) pueda acudir a un sitio en el que su salud no corra peligro y la asistan médicos especializados y asesores psicológicos, que puedan hacer ese trance más fácil

yvi dijo...

Impresionante, SW, tu entrada y, por supuesto, el ínclito Dr. Sagan... :)

Curiosamente es un tema en el que uno de los lados está mucho más polarizado que el otro, por lo que tú decías: nadie es pro-aborto, es absurdo. Los que tenemos dudas del momento exacto estamos en un lado, los que están seguros del mismo están en el otro. Entre nosotros podemos discutir durante semanas. Con ellos no, porque tienen la verdad.

Ojalá tuviéramos una buena teoría, pero no la tenemos. La ciencia no da soluciones en este problema, pero sirve para desechar las soluciones falsas, o darles el carácter de provisionales y pragmáticas que deben tener.

In necesariis, unitas; in dubio, libertas; et in omnia, caritas. Y aquí, estamos in dubio.

Superwoman dijo...

Ufff, PMM, mi postura personal no la tengo nada clara, si a algo me ha enseñado la vida es no decir aquello de "de este agua no bebere"...

Yvi, cuanto latin y cuanta sabiduria aprendo siempre de ti :D

Relacionado con el tema de pasada: vida y muerte vuelven a tocarse...

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/01/13/mujer/1231845510.html

Un supersaludo

Cris dijo...

SW me he tenido que lleer el texto de dos veces porque era largo y no me daba tiempo con tanto multitasking que me llevo con el internet. Y además hay que digerirlo, hay mucha información. Y ole tus "webs" por el trabajo de traducirlo!!!!!!! Te comento como le he comentado a madre reciente: yo antes de ser madre tenía mis ideas y todo se te vuelve del revés cuando nace la creatura. Es dificil ponerse en la piel de una madre cuando no se es. Y pienso que con el aborto lo mismo. Tengo mi punto de vista pero como no he vivido la situación no se si reaccionaría de manera distinta. Se podría comparar el aborto con el abandono de recién nacidos (de vez en cuando salta la noticia)? La gente se escandaliza por lo uno pero no por lo otro... No se. De todas formas en muchos de los casos no debería de haber inconveniente a tener al bebe y darlo en adopción. Pero hay casos y casos. Como te digo comparto tu opinión pero sin haberlo vivido es dificil saber lo que uno haría en ciertas situaciones. Un saludo y ánimo con el examen!!!

Arché dijo...

Hablando de personas que no tienen dudas de lo que piensan, yo tengo la sensación de que, quienes piensan que la vida de una persona comienza cuando tiene la capacidad o el potencial para pensar, lo consideran como algo incuestionable. Sólo el fanatismo puede nublar la vista tanto como para negar algo tan obvio. Luego, puesto que es científicamente evidente que esa capacidad o potencial no se alcanza hasta avanzado el desarrollo, concluyen que su posición está sólidamente fundamentada en la ciencia. Sin embargo no está demostrado científicamente que una persona tenga necesariamente que tener el potencial o la capacidad de pensar. Muchos filósofos estarían de acuerdo en que esa idea es una construcción artificial que hacemos con el objeto de distinguir, pero no con el objeto de especificar lo que somos, cómo somos o cuándo somos.
Tampoco es posible demostrar que sea el pensamiento, la razón o la conciencia lo que nos da un valor específico distinto a otros seres vivos.
Llegados a este punto, muchos de los que defendemos la vida del embrión desde la concepción no lo hacemos desde planteamientos fundamentalistas, metafísicos o ingenuos, sino todo lo contrario. Pensamos que lo que sí es demostrable científicamente es que en la fecundación se constituye una nueva entidad individual y que ese individuo originado entonces no es otro que el que vemos nacer. Y dado ese individuo, consideramos que definir cualquier característica(como la capacidad de pensar)que establezca la distinción entre embrión y persona es arbitraria, un prejuicio o, cuando menos, nada científica. Tampoco entendemos que el criterio de muerte tenga que ser el mismo que el criterio de vida. El adulto no puede vivir sin actividad cerebral, el embrión sí.
Parece que estamos de acuerdo en que el problema es complicado y no está resuelto. Pero creo que no se conoce la verdadera profundidad de las divergencias. En este asunto está implicado lo que entendamos por conocimiento científico, lo que la ciencia puede aportar al respecto, lo que entendamos por ser humano o persona y lo que creamos que justifica su protección especial. Pienso que es un problema de frontera de nuestro conocimiento y, como suele ocurrir en esos casos, tenemos que reconsiderar muchas cosas que creíamos saber. Como ejemplo diré, que los que conocen el campo del desarrollo embrionario saben que es un conocimiento que está en sus inicios. Yo creo, sin embargo, que eso que estamos por aprender está completamente viciado por tensiones ideológicas y políticas. Estoy con yvi en que, ante la duda, libertad y confiar en la responsabilidad que la mujer ha demostrado en cuidar de los hijos. Pero cuando la duda procede del desinterés por abordar el debate sin prejuicio, es una irresponsabilidad.

Superwoman dijo...

Gracias por tu intervención Arche, que me parece irreprochable... si acaso añadir que:

* El conocimiento cientifico precisamente lo que no es, es inmutable. Es decir, de todas las posiciones "extremistas", sería la menos extrema, puesto que nuevos datos van a cambiar el como entiendes la situación. Si tus datos no se ajustan a lo que propones y no lo puedes explicar, apaga y vamonos...

* Siendo pragmáticos, el grado de protección que le otorgamos a una vida humana es algo completamente artificial: podríamos perfectamente otorgarselo al embrión si así nos convenciera y de hecho en la legislación española, el embrión es un ser protegido (salvo en los casos excepcionales que expone la ley del aborto... esto lo indicaron el otro día en el blog de madre reciente, en los comentarios). En el mismo sitio discutía con otra persona si se podía asimilar el embrión a un "puñado de células" y me indicó con bastante razón que por lo menos tendría que considerarlo como un organismo pluricelular, que si no era como compararme yo con un filete... Bueno, no tengo ni la más mínima duda de que para un león del zoo o para un canibal de la selva yo soy comparable a un filete y si no lo soy para una gran parte de los seres humanos (es decir, si la vida humana es un valor preciado que merece la pena conservar y proteger) es porque más o menos así lo hemos acordado de manera social (luego nos saltamos a la torera la norma cada vez que nos sale la vena salvaje, como en las guerras por ejemplo). Estoy divagando un poquito pero ya llego al punto que interesa: como al final, la protección de la vida humana no deja de ser un producto de lo que somos, de aquello que nos diferencia de los animales, de nuestra sociedad y de nuestra cultura, por ello es que a mí me convence la idea de establecer esa barrera de "protección" de la vida humana relacionandola con la capacidad de pensar, con el pensamiento... Y por eso mismo a veces indico que el tema de que un embrión sea o no sea persona entra dentro de una "creencia" (que no tiene porqué ser religiosa, ni fundamentalista mucho menos) de la persona.

* A mi particularmente lo que me joroba es tener una ley que se convierte en un coladero para casi todo... Digamos que abogaría por eliminar la protección en el primer trimestre si se quiere usar el aborto como método anticonceptivo (no lo veo muy diferente en esa etapa a llevar un DIU o usar una pildora que impide la anidación... hipotéticamente ya sé que es muy raro que se de el último caso pero aún no está demostrado tampoco que no exista) a cambio de ser muchísimo más riguroso en la aplicación de la ley en momentos posteriores del embarazo.

Un supersaludo

Arché dijo...

Me alegro Superwoman de que una mujer y madre, se plantee debatir sobre en valor de la vida del no-nacido. A mí me parece poco habitual. Si esto fuera algo generalizado yo me preocuparía de otras cosas. Pero lo que observo es que en general ese debate no quiere abordarse. Por ejemplo, para la nueva ley de plazos que quiere proponerse se ha elegido a un comité en el que todos piensan de la misma manera. Ha habido una serie de ponencias que igualmente han sido elegidas con el mismo criterio. Incluso la mayor parte son además activistas pro-elección. ¿Te imaginas que un gobierno formara un comité de pro-vidas? Explícitamente se dice a menudo que el debate sobre el estatuto del embrión está cerrado desde hace tiempo. Y los que no estamos de acuerdo sólo podemos ser intolerantes que queremos imponer nuestras ideas y creencias. Así que, enhorabuena por tu debate.
Y siguiendo con él, entiendo lo que dices de que la ciencia no es inmutable y yo añadiría que no nos permite “ver” la realidad. Deduzco que piensas que dada la volatilidad del conocimiento científico es preferible buscar el término medio. Tenemos además la experiencia de que tendemos a exagerar aquello en lo que en cada momento estamos sumergidos. Por ejemplo, pensar que los genes lo son todo porque ese el campo más explorado en este momento. Así, estaría bien moderar y ser plural en las apreciaciones. Pero piensa que en muchas ocasiones el término medio no tiene sentido. Por ejemplo, si en el mundo de Newton había tres dimensiones y en el de Einstein hay cuatro, no vamos a acertar más si nos quedamos con tres y media. Me pregunto a qué llamas posiciones extremas en el caso del valor del embrión. Si se da por sentado que la capacidad de pensar es el criterio, sería extremo decir que sólo el niño de cierta edad(como dice Peter Singer) es una persona. El otro extremo sería que el embrión sería persona cuando se forma la línea primitiva del sistema nervioso a las ocho semanas de gestación. Pero eso ocurriría si se da por sentado que es la capacidad de pensar lo que determina que protejamos la vida de las personas. Si quieres que haya debate entre nosotros es necesario que cuestiones ese criterio. Si partimos de esa base yo tendría que estar de acuerdo contigo. Veo que reconoces que es inevitable una cierta arbitrariedad en el criterio por el que valoramos la vida humana y así, en última instancia, se trata de la decisión de una sociedad. Estando de acuerdo con esto, me parece que si no se fundamenta ese criterio, el resultado no será diferente de otras discriminaciones como la raza o el género. En mi opinión, la medida en que no se fundamenta ese criterio, es lo que da la medida de una posición extrema. Llegar a la conclusión de que la vida de una persona empieza en la fecundación no es una posición extrema si está fundamentado. Desde luego que existen muchos motivos históricos por los que hemos pensado que el raciocinio o la conciencia es lo que nos da nuestro valor específico. Si nos remitimos a ellos ya hay un fundamento sólido. Pero esos no cuentan con la ventana que se acaba de abrir al entendimiento de los mecanismos del desarrollo. Si reconoces cierta arbitrariedad en el hecho de que valoremos la capacidad de pensar como lo humano, no te será demasiado difícil ponerlo en cuestión. Yo lo que defiendo es que el “dato” que nos proporciona la ciencia en la actualidad es que el embrión y el adulto son uno y el mismo individuo. Y en lugar de pensar que son cosas distintas porque uno tiene la capacidad de pensar y el otro no, lo suyo sería pensar que era errónea nuestra creencia de que el ser humano siempre y en todo momento tiene la capacidad para pensar o la potencia para adquirirla. Lo que estoy diciendo es que primero veamos si son el mismo individuo (con todo lo que esto significa, que no es poco) y luego observemos sus características; en vez de creer que sabemos cuales han de ser sus características y comprobar después si las posee.

Superwoman dijo...

Estimado Arche, coincido contigo en algunas cosas, como en el tema de que el gobierno lo único que intenta con el dichoso comité es cubrir expediente para una decisión que ya está tomada.

Pero me parece que lo que tú propones es en lugar de dejarle la respuesta a la ciencia, puesto que ya hemos dicho que es imperfecta, pasársela a la Filosofía... y creo que es todavía una forma mucho más subjetiva de intentar racionalizar un problema que no deja de ser práctico... Yvi (unos comentarios más arriba) lo decía el otro día hablando de un tema: una buena teoría científica no es perfecta, pero caray lo que ayuda (el parafraseo es libre ;)). Por cierto, no me refiero únicamente a la capacidad de "pensar" o por lo menos no como la entiendes... existen pruebas por ejemplo de que los fetos en el tercer trimestre, al igual que los niños pequeños son capaces de recordar las voces que perciben alrededor y recordar y sentir preferencia por la de su madre... para mí esa es una capacidad netamente humana y es por ello que no creo que el embrión sea igual al feto en esas últimas semanas y un feto en esa etapa merece para mí una protección especial (los casos graves en lo cuáles es necesario sacar un feto de su madre por motivos de salud o aquellos en que se demuestra claramente que ese feto no será viable, como anencefalías por ejemplo, tienen que tener una protección legal, pero hay que vigilar que no se tome en vano).

Por cierto, la ciencia hoy en día no creo que nos señale que el embrión y el adulto son el mismo individuo. Me gustaría que si lees esto me ampliaras este punto para entender bien a qué te refieres. Ya que, si bien tienen la misma carga genética, se está demostrando que muchos de los factores que contribuyen a como se desarrolla esa carga son netamente ambientales.

Siento tardar un poco en poder expresarme pero tengo dos Supernenes que se han declarado en enfermedad permanente...

Un supersaludo

Arché dijo...

Si te preocupaba que me hubiera ido por el tiempo que has tardado en contestar... aquí sigo. ¡Tampoco ha sido tanto tiempo!. Lo importante es lo primero. Tengo una amiga que casualmente tiene también a dos de sus peques malitos. No he podido verles este fin de semana por eso. ¡Mecachis!.
Bueno, al tema. No creo que sea importante detallar a qué me refiero con lo de pensar. Ser consciente, razonar, tener sensaciones, sufrir, percibir sonidos, reconocer el entorno materno, moverse..., no me importa . Piensa que nuestras discrepancias están en que no consigo comprender en qué está fundamentado cualquiera de esos criterios. ¿Por qué necesariamente un organismo se convierte en un ser humano digno de protección cuando adquiere alguna de esas características?. Hay muchos que piensan que sólo hay persona en la medida que es capaz de relacionarse. Un reputado biólogo piensa que sólo hay persona en cuanto que sea deseado como hijo por sus padres. ¿Cuál de todos esos criterios es más razonable? Yo creo que todos ellos tienen un fundamento antropológico. ¿Porqué escoger uno y no otro? Espero que al menos me reconozcas que es un terreno abonado para el prejuicio.
Imagina que viajas a otro mundo donde al preguntar qué es una persona te dicen: “Mira, una persona es un organismo vivo que al principio está compuesto por unas pocas células indiferenciadas envueltas en una membrana. Esas células se multiplican en número y se dividen en tamaño hasta formar una esfera que luego se ahuecará. Ahora las células ya tienen el tamaño y el número adecuado para formar los pliegues que se irán diferenciando(...) Luego las células nerviosas establecen determinadas conexiones sinápticas ayudadas por el propio ejercicio de esas conexiones. Pronto el cerebro empieza a realizar determinadas funciones que algún tiempo después del nacimiento permitirán, en la mayoría de los casos, la capacidad para ser conciente de su propia inteligencia. ”, etc, etc, etc. ¿Encuentras algo anormal en esta imaginaria descripción de una persona? ¿Existe alguna razón por la que tenga que ser necesariamente incorrecta?. ¿Por qué necesariamente la persona o el ser humano debe tener las características que dices? ¿Quizá porque tradicionalmente hemos pensado así? ¿Porque la mayoría lo piensa así? ¿Porque es evidente para cualquiera? ¿Cuántas veces hemos discriminado a personas por un prejuicio establecido socialmente?.
Como te decía en otro sitio, creo que este es un problema de frontera. Estamos tan solo empezando a comprender los mecanismos del desarrollo. No debemos esperar que al tratar de resolver el problema del inicio de la vida de una persona no vaya a cambiar nada de lo que hasta ahora hemos pensado que debía ser una persona. Hasta aquí no hago otra cosa que decir que tenemos motivos para poner en duda lo que creemos que es una persona. Ahora bien, igual que te pido que me expliques por qué esa descripción imaginaria de una persona tiene que ser necesariamente incorrecta, legítimamente me puedes pedir que explique por qué yo creo que es correcta. Y aquí entra lo de ser el mismo individuo.
Los nuevos conocimientos sobre los mecanismos del desarrollo a los que me he referido exigen entender al organismo en desarrollo como una unidad coherente. Ya no convence la idea de que los genes actúan como instrucciones que guían el desarrollo. En su lugar, es la organización del embrión como un todo la que puede explicar los cambios que se observan. Y esa organización, aunque estructuralmente está abierta al intercambio con el entorno, está clausurada organizativamente. Y esto no es tanto una deducción sino una necesidad de los modelos matemáticos que pretendan siquiera aproximarse a una explicación del desarrollo. Esta es razón más que suficiente para hablar de un individuo distinguible de su entorno. Y ese individuo así entendido es siempre el mismo mientras no pierda su coherencia. Esto no ocurre a menos que muera. Respecto a los factores maternos a los que te refieres ocurre lo mismo que con los genes. No son instrucciones que junto con los genes dirigen el proceso. Cualquier acción que se pueda asignar a esos factores maternos debe realizarse en el contexto del embrión como un todo. Al modificar un gen y ver cómo variaba el resultado, se pensó que el gen era responsable de esa diferencia. Lo mismo al observar una diferencia en el factor materno se observaba la diferencia en el desarrollo. En ambos casos se cae en eso que llaman reduccionismo. En realidad los cambios que ocurren se deben a una interacción compleja de todos los elementos en un momento dado.
No te diré que todos los científicos piensan de esta manera. Muchos siguen con la idea de que son los genes los que dirigen el proceso y no les acaba de convencer un tipo de explicación como el que te expongo. No sólo cambia la explicación sino que además es un tipo nuevo de explicación para los biólogos. Pero una vez más los físicos están abriendo brecha en el progreso de la biología. Hace tiempo que ellos sí están acostumbrados a este tipo de explicación. Esto hace que el cambio de mentalidad sea muy lento pero está ocurriendo. Lo mismo ocurre en general con la forma de pensar lo que es una persona. Y creo que si todo eso no se pone en cuestión, más que un debate será un diálogo de sordos. Y eso es justo lo que se está produciendo.
Espero no robarle demasiado tiempo a tus peques. Saludos

Superwoman dijo...

Estimado Arche,
lo creas o no, lo que mas me cuesta es encontrar cinco minutos para poder leer algo que requiera mayor concentracion que las instrucciones de una receta de spaguetti con los niños delante :D Por fortuna, ya están dados de alta y trepando a los árboles de la guarde (espero que no se caigan).

No tengo mucho más que puntualizar a tu última respuesta a que creía que ya había mencionado que la solución al problema es de tipo antropológico porque la protección que le "otorgamos" a la vida humana, es también antropológica... ¿De verdad consideramos la vida humana como un bien supremo y defendible por encima de todas las causas? Mira la que está liada en el Medio Oriente. Por otra parte ya he mencionado arriba el tema de la muerte cerebral y los anticonceptivos con efecto abortivo... ambos están ampliamente aceptados socialmente (la muerte cerebral es incluso aceptada por los creyentes de las tres principales religiones). Creo que la muerte cerebral no difiere mucho de la falta de conciencia y viabilidad de los embriones. Y lo de los anticonceptivos es aborto puro y duro, pero sigo pensando que su uso es un beneficio para la supervivencia de la especie.

Respecto a la descripción del embrión como un todo (aunque desde mi postura no sería necesario llegar a esa discusión puesto que el problema no me parece relacionado porque para mí es un problema social, antropológico o como prefieras llamarlo) como dices, de momento hay que mirar el asunto con una cierta distancia. Eso sí, estoy de acuerdo contigo en que sería un factor de debate legítimo y por lo tanto, debe ser cuidadosamente investigado. De momento, ante la falta de pruebas me declaro agnóstica en el tema, teniendo bien claro que la hipótesis genético-medioambiental sí que parece haber demostrado en bastantes casos que funciona y como ya he mencionado, si tienes una buena teoría, hay que presentar muchos huecos en ella que sean llenados por una teoría nueva para validarla (ya que lo mencionas, la física cuántica no llegó ni mucho menos por casualidad, si existe algo parecido, esa "biología cuántica", terminará probandose cierta por dar explicaciones a fenómenos no explicados por la biología clásica).

Un supersaludo

Arché dijo...

Lo que me cuesta creer es que logres encontrar esos cinco minutos. Así que trataré de ser más breve y conciso. Creo entender a lo que te refieres con que es un asunto social o antropológico lo de que “otorgamos” protección a los seres humanos. Desde luego hay muchos que pensamos que los derechos son intrínsecos al individuo. Personalmente me da rabia que me digan que me conceden unos derechos que yo doy por hecho que vienen de serie para todos. Claro que ¿cómo puedo demostrarte donde los tengo guardados? No puedo. Bueno, sería aún peor que no me los “otorgaran”. No creo necesario entrar en ese debate. Lo digo porque en ese sentido me estoy poniendo en tu perspectiva. Pero si “otorgamos” los derechos, tendremos que asumir esa responsabilidad. No podemos hacerlo arbitrariamente. Al final, tanto si pensamos que los derechos son intrínsecos o son conferidos, hay que posicionarse en cuanto a qué somos o cómo somos.
No me sirve que me digas que está establecido socialmente. Eso sólo valdría si se pudiera establecer de una vez por todas y para siempre. Por suerte siempre estamos avanzando. Por eso no me sirve que me digas que está aceptado el criterio de muerte cerebral. Me gustaría que me explicaras por qué aceptas tú el criterio de muerte cerebral y por qué es aplicable como criterio de vida humana. No se por qué en este asunto se evapora el espíritu crítico y nos remitimos a lo que consideramos establecido socialmente. En muchas sociedades está establecido que las mujeres no tienen un estatus de persona. En otras los parias son castas inferiores. Y mejor no nos sumerjamos en la Historia pasada. Esas sociedades se establecen sobre sus propias antropologías e historias. Tú misma cuestionas que la sociedad occidental no parece tener establecido el derecho a la vida en la práctica, a la vista de las guerras. ¿Me estás diciendo que puesto que socialmente no estamos protegiendo la vida humana resultaría coherente que tampoco defendamos la vida del no-nacido? No he debido entender lo que querías decir con lo del conflicto del Medio Oriente.
Creo que no debemos olvidarnos que las sociedades o las antropologías las creamos nosotros y además siempre las estamos creando y siempre están cambiando. Y de nosotros depende que las estemos basando en la ciencia, en las creencias religiosas, en la tradición, en lo que hacen los países del entorno o en cualquier otra cosa. No puedo entender cómo se puede dejar de lado el debate desde un punto de vista científico. La ciencia ha tenido una importancia determinante en la antropología o el imaginario social que hoy se resiste a cambiar. Por ejemplo cuando dices que el uso del aborto “anticonceptivo” es un beneficio para la “supervivencia de la especie”. No podrías hablar de ello si no fuera por el darwinismo. Y hemos aprendido muchas más cosas desde entonces.
Entiendo que las razones científicas que yo te estoy exponiendo no están definitivamente establecidas. Y en cierto sentido nunca lo estarán. Para mí es un elemento de debate. Lo que no entiendo es que se prescinda de ese debate.
Yo creo que estamos en una transición de paradigma. Se ve que tú te decantas más por el paradigma “genético-medioambiental”. Para mí es fundamental para el debate lo que todas esas perspectivas pueden significar. Y yo estaría muy contento de que, ya fuera desde esa perspectiva o desde cualquiera otra, me explicaras como se relaciona con tu opinión sobre cuando comienza la vida de una persona.
De todas maneras no debemos esperar que entre las conclusiones que se deriven de los nuevos conocimientos esté el estatuto del embrión humano. No va a haber pruebas ni teorías validadas para eso. De lo que se trata es de utilizar los medios que la ciencia pueda aportar en cada momento. La ciencia no va a aportar soluciones. Y si estamos en medio de una transición no significa que la ciencia no pueda aportar ninguna herramienta. Tenemos que contar con lo que tengamos a mano. ¿Cómo apartar del debate el aspecto más fundamental por el hecho de que no aporte una solución definitiva? Y si lo dejamos en suspenso, hagamos también una moratoria en la destrucción de embriones. Ante la duda de estar matando a alguien, no atravieses la cortina con la espada. Si estamos en transición veamos que puede significar esa transición para el estatuto del embrión.
Incluso puede ocurrir que en épocas de cambio, estemos en mejor predisposición para no cerrarnos a una sola perspectiva. Y también, cuando se está construyendo una alternativa, es porque lo anterior está en crisis. Y es muy interesante ver que aspectos de lo que creíamos saber estaban equivocados y por qué y en relación a qué. Puede que pienses que yo quiero llevar el debate al terreno científico porque sea mi terreno. Te aseguro que no lo es. Yo sólo soy un aficionado. Quizá lo haga porque muy pocos lo quieren hacer: tú te declaras agnóstica; Zapatero, no sabe no contesta, etc, etc. Eso se lo dejamos a los científicos. Y mientras ellos se las componen, se decide que el feto es digno de protección en torno a las 14 semanas de gestación por razones muy poco científicas. O se decide en qué casos esa protección desaparece hasta el momento en que el feto podría sobrevivir fuera del útero. Qué quieres que te diga, yo no entiendo esta antropología.
Lo siento, he vuelto a extenderme demasiado. Te prometo que es la última vez.
Un abrazo.

Superwoman dijo...

Bueno Arche, menos mal que íbamos a ser breves...

Lo que estoy diciendo es que la protección de la vida es algo completamente arbitrario: aquí y en el Medio Oriente... eso no significa que no sea un buen punto el intentar protegerla, pero para mí, a diferencia de para tí, no es un valor externo que existe fuera de lo que nosotros pensamos, como la belleza o la matemática, sino una pura y dura decisión social (y sí, quizá soy darwinista en extremo, pero de momento no he encontrado nada que funcione mejor, ese es un poco el fallo de los científicos, que tendemos a "funcionar con la teoría que funciona").

¿Qué tiene de malo el que nuestro sistema de valores sea un producto netamente humano y vaya cambiando con el tiempo?, que es lo que estoy comentado que creo yo que pasa... (vamos, que tengo clarísimo que los derechos están ahí como fruto de una evolución social, no me vienen dados de serie precisamente y que seguirán evolucionando, e incluso involucionando por temporadas, según evolucione el género humano). Y porque como tal, los derechos humanos son algo altamente sujeto a la discusión, lo que propongo es elegir un criterio que sea al menos "cuantificable", sea la muerte cerebral, sea una ley de eutanasia activa... sea una ley que tenga en cuenta la "humanidad" del feto o una ley de viabilidad. ¿Es eso "evaporar mi espíritu crítico"? Lo siento pero no, mi opinión como tal, exactamente como tu opinión no dejan de ser meras representaciones individuales de lo que hemos vivido y respirado... y lo que importa de verdad es la opinión del grupo, de la sociedad. Cambiante, viva, consistente en opiniones individuales contrastadas... pero en algún momento hay que llegar a un consenso y trabajar con él en la mano, porque no tenemos otra manera de hacerlo, somos humanos.

También siento tener que declararme agnóstica, pero de verdad que si lo hago es porque yo tampoco entiendo lo suficiente sobre el asunto para pronunciarme. Dicho de otra manera, sólo puedo exponer mis ideas, contrastarlas con las tuyas, escuchar lo que dicen los científicos... y observar que sale de todo esto.

Un supersaludo (tardo en leerte y contestarte, pero eres siempre bienvenido por mucho que escribas, estás razonando y argumentando... y ya has visto que si creo en algo es en el intercambio de ideas)

irichc dijo...

Yo estoy completamente a favor de las cárceles y los orfanatos, y completamente en contra del aborto. ¿Me puedes explicar dónde está la paradoja? El aborto ha de regularse, sí, pero para prohibirlo. En nuestra sociedad imperfecta no matamos a los delincuentes ni a los huérfanos. ¿Con qué pretexto y en base a qué analogía mataremos a los niños en el vientre de sus madres?

Arché dijo...

Voy a intentar ser breve.... je,je,je, pero me retracto de la promesa que había hecho por si acaso.
Yo creía que te declarabas agnóstica respecto al conocimiento científico por su falta de valor para ayudarnos a reconocer cuándo hay un ser humano o una persona a la que, por una decisión nuestra, le concedemos derecho a la vida. Pero ya voy viendo que no es así. Si eres “darwinista en extremo” debes tener una cierta confianza en la ciencia como herramienta para tomar decisiones importantes como establecer cuándo un ser humano constituye un sujeto al que podamos conceder un derecho. A veces me quedo con la sensación de que hay muchos que piensan que la fuente de conocimiento para resolver cuándo nos encontramos ante una persona, es ajena a la ciencia, llámese social, filosófica, teológica, antropológica, cultural, etc. Yo lo que digo es que todo eso ha tenido que contar necesariamente con el conocimiento científico y más aún ser congruente con él. En este caso es fundamental el conocimiento sobre el sujeto del derecho ya sea un derecho conferido o intrínseco. Si estamos de acuerdo en que este conocimiento científico es importante y en que va cambiando con el tiempo, entonces espero que me entiendas cuando digo que no me sirve como argumentación el que menciones qué es lo que está establecido socialmente y lo que no. Desde luego que es muy importante puesto que representa lo que hemos aprendido hasta ahora. Tener una perspectiva histórica es fundamental. Pero si la fuerza del argumento proviene de que está establecido socialmente, estaríamos negando la posibilidad de que cambie. Te pondré un ejemplo muy claro: Peter Singer analiza cómo es nuestra sociedad occidental, qué decisiones estamos tomando, cómo aceptamos el aborto, etc. Explica por ejemplo la política de trasplantes en los que se puede intervenir incluso antes de la muerte cerebral para que los órganos se obtengan en las mejores condiciones. Según él, este hecho, junto otros como el aborto que están aceptados socialmente, nos está demostrando que hacemos excepciones a la protección de la vida del ser humano. Para él ese es el argumento que lo legitima. Según el mismo planteamiento, viendo que lo que valoramos socialmente es la actividad intelectual, concluye que el infanticidio sería admisible, así como considera que ciertos animales adultos, más inteligentes que un recién nacido humano, tendrán más derecho a la vida que el bebé humano.
Si tú me hablas de los usos sociales y me explicas cual es su fundamento yo escucharé con atención. Pero si el fundamento es que se trata de convenciones sociales no hay nada que debatir.
Te pondré otro ejemplo. Un reputado científico de la nueva biología, Humberto Maturana, dice lo siguiente en un libro escrito con el neurólogo Varela:
“En cuanto proceso la ontogenia no representa, pues, el paso de un estado incompleto (embrionario) a otro más completo o definitivo (adulto), sino la manifestación del devenir de un sistema que es en cada instante la unidad en su totalidad”
Esta cita está apoyada por todo su trabajo de investigación y de reflexión y es coherente con la corriente de cambio que hay en la explicación del comportamiento de sistemas complejos como el ser vivo. En otro sitio dice:
“Mi segundo comentario se refiere al momento de la constitución de lo humano en el desarrollo embrionario o fetal. Pienso que nosotros, los seres humanos, somos seres culturales, no biológicos, aunque seamos biológicamente Homo sapiens sapiens.
Me explico. En mi opinión lo humano surge en la historia evolutiva de los primates bípedos a que pertenecemos, con el lenguaje. Cuando esto ocurre, el vivir en el lenguaje se hace parte del fenotipo ontogénico que define a nuestro linaje como linaje cultural, y en torno a cuya conservación se dan todas las variaciones estructurales que llevan al ser biológico Homo sapiens sapiens.”(...) “Por lo que acabo de decir, pienso que la humanización del embrión o el feto, no es un fenómeno que tenga lugar como parte de su desarrollo, sino que surge como parte de la vida de relación cultural de éste. Pero ¿cuándo? Yo pienso que la culturización y, por lo tanto, la humanización del Homo sapiens sapiens en desarrollo, empieza cuando el embarazo comienza a ser un estado deseado por la madre, y ésta se desdobla en su sentir y reflexión, dando origen en su vientre a un ser que tiene un nombre y un futuro. Esto no ocurre en un momento fijo; no es un fenómeno fisiológico aunque afecte de manera total las fisiologías de la madre y del embrión o feto; es un fenómeno psíquico, esto es, de la vida de relación. Si hay un aborto antes de este momento desaparece un ser vivo, un embrión o feto, pero no un ser humano.”
¿Entiendes lo que quiero decir? Para mí afirmar que es el lenguaje o la relación con otros es lo que nos hace humanos está tan fundamentado como decir que somos humanos por la capacidad de pensar. Y creo también que no está mucho más fundamentado que decir que sólo se es humano por ser de un género, una casta o una raza determinada.
Y lo que estoy diciendo también es que creo que en el conocimiento científico del desarrollo embrionario está habiendo cambios profundos. Más aún creo que se está pasando de un conocimiento pseudocientífico a una ciencia madura.
Para mí, la idea de que el carácter personal esté asociado a la posesión de un cerebro o la capacidad para pensar, prescinde de todo lo que ocurre antes de nacer y que hasta hace bien poco no nos podía parecer menos que un milagro. O, sencillamente, lo desconocíamos. Por eso digo que el criterio de muerte cerebral no cuenta con la posibilidad de que el embrión pueda estar vivo y constituir un individuo completo aún sin un sistema nervioso desarrollado. No ocurre lo mismo con un organismo adulto que nada tiene que hacer sin sistema nervioso.
A esto se le puede objetar que si puede vivir sin sistema nervioso es porque la madre lo protege. Y entonces se entiende el criterio de la viabilidad. El que pueda vivir sin asistencias demasiado especiales fuera de la madre, “sugiere” que entonces es cuando ya podemos decir que está completo. Así el desarrollo consiste en una epigénesis en la que se va constituyendo poco a poco un organismo. No se crea de golpe con la fecundación. ¿Crees que lo entendí bien?
En primer lugar diría que desde una perspectiva histórica es natural que se piense así. La idea de que el proceso de desarrollo es aquel por el que una masa informe adquiere la forma de un organismo, ha prevalecido salvo en el siglo XVII cuando se pensaba que existía un homúnculo diminuto desde el principio. El paradigma genético fue un intento de explicar cómo era posible que de lo simple pudiera surgir lo complejo. Cuando digo que está habiendo cambios profundos en el campo del desarrollo me refiero a que todas estas ideas están siendo seriamente cuestionadas. Parece ser que para explicar lo que ocurre en el desarrollo es necesario considerar el embrión como una totalidad organizada. No serían los genes y los factores ambientales en sí mismos los que explican lo que ocurre, sino el orden en que actúan todos esos factores en la estructura del embrión. Es decir, que el embrión no es una masa informe o un organismo incompleto(Recuerda lo que dice Maturana). ¿Cómo seguir entendiendo entonces el desarrollo como el proceso por el que se pasa de lo que no tiene forma a lo que sí la tiene? ¿Qué significa en este contexto que está incompleto? ¿Lo está porque le faltan estructuras que consideramos que debe tener una persona? ¿No puede cambiar lo que consideramos que debe tener una persona? ¿Qué papel juega el entorno materno? ¿Es parte constituyente de los cambios o desempeña el papel de entorno para un sistema organizativamente clausurado? Ninguna de las respuestas a estas preguntas tendría valor alguno si nos empeñamos en que un ser humano tiene que tener la capacidad para pensar o establecer relaciones.
Uff! Menos mal que me eché atrás con la promesa. Lo que sí te prometo es que seguiré intentando ser breve. Saludos.

Superwoman dijo...

Bienvenido Irich... en fin, no te sigo el punto, no sé si llegas tarde o es que decides ignorar todo aquello que está escrito por delante de la pregunta. Para mí, los huérfanos y los delincuentes son personas: probado, medido, pesado... Los embriones, de momento, está en duda. Me parece una diferencia lo bastante grande como para justificar al menos el debate.

Arche, necesito tiempo para digerir el plato que me propones, pero como siempre, me parece interesantísimo.
Un supersaludo

Clares dijo...

No se puede ser a la vez las dos cosas, en los terminos sociales en que tales etiquetas se muestran. Pero sí se puede tener sensatez, solidaridad, empatía, comprensión, compasíón, y en el caso de los cristianos, algo que les suele faltar, caridad, o sea, amor a los seres humanos vivos, completos y presentes.
Todo esto me parecen discusiones, digamos, bizantinas. ¿Cuántos demonios caben en la punta de un alfiler? ¿Irán los nonatos al infierno, puesto que no han sido bautizados? Y se inventó el Limbo. Qué oportuno.
Pero bien, vamos. Hace un tiempo pedí la excomunión volutnaria a la Iglesia por considerar que estaba de acuerdo con el aborto de una niña de nueve años embarazada por la violación de un familiar, en contra de la ortodoxia "del momento" por parte de esta institución. Naturalmente, me la negaron, como a otras veinticinco mil personas, porque el pío interés de tener veinticinco mil apuntados en sus listas era mayor que la coherencia ética. Bien empezamos.
No puedo entrar a discutir cuándo un feto es persona o cuándo no lo es. Me parece una absoluta trampa, para complicarnos y enredarnos. ¿Cuándo un soldado empieza a ser persona? Es tan absurdo como hablar de esto. ¿Cuándo un condenado a muerte deja de serlo? Suele ocurrir la coincidencia de que los que más sutiles se muestran en un asunto, más claro tienen sus ideas respecto a la guerra o la pena de muerte. ¿Responde esto a un criterio propio de un sistema depredador y posesivo, por excelencia masculino? ¿Dominio de la naturaleza por la "cultura" o "civilización"? ¿Posesión de lo engendrado porque el elemento femenino es simplemente cuna reproductiva y vaso de placer? ¿Un mero hueco gestatorio? ¿Es casualidad que las mujeres se planteen la discusión abierta mientras que los hombres se plantan en unos principios que consideran seguros? ¿No es asesinato la muerte infantil generalizada en países del tercer mundo por culpa de la depredación de los países ricos y la corrupción de gobernantes locales regidos por leyes dictadas por varones poderosos sobre mujeres, niños y varones débiles? ¿Qué es entonces asesinato? Con mucha ligereza se trata esto, y es tema que desde otros puntos de vista, no el meramente biológico, habría que mirar. ¿Por qué en la India se produce el aborto selectivo sobre las niñas y no sobre los niños? ¿Por qué el abandono infantil en China es mayoritariamente de niñas? Eso no se considera asesinato, pero si se mira bien es el extremo de una cadena de principios patriarcales que tienen su expresión más sutil en estas discusiones bizantinas.
Todo esto comenzó hace muchos siglos, pero en nuestra sociedad la historia viene de la institución del pater familias romano, que decidía sobre la vida o la muerte, no del feto, sino del recién nacido, y, tras un vacío de poder, en el que las mujeres tomaron el poder sobre su reproducción, la violenta alternativa del fin de la Baja Edad Media, cuando aparecieron los primeros médicos titulados por universidades, que arrebataron, en connivencia con los clérigos -eran casi lo mismo- el poder reproductivo a las mujeres, lo que desencadenó en parte la persecución de las brujas, mujeres sabias que además eran parteras. Muy curiosa la coincidencia. Y siguen teniéndolo en sus manos, desde el momento en que convierten a la mujer en objeto pasivo en el parto y en el control de nacimientos, mientras desarrollan discurso demonizador sobre las mujeres que quieren retomar su poder sobre su propia capacidad reproductiva, motivo siempre inquietante para quienes no pueden hacer otra cosa que mirar,
En fin, he sido prolija, pero es que me ha parecido terrible el discurso sibilino de uno de estos hombres, sobre todo cuando su identidad refiere a un blog no visitable, sin perfil tan siquiera.

Arché dijo...

Hola Clares. Me voy a dar por aludido, más por el protagonismo que tengo en esta discusión que por las pistas que dejas. No entiendo eso del blog al que no puedes acceder. Yo no tengo ninguno. Esperaba que superwoman te diera la bienvenida pero algo me dice que está esperando a que yo haga la réplica.
Te diré que entiendo bien tu posición. Si yo pensara que sólo es digna de protección la persona que ya ha nacido, también pensaría que el aborto es un asunto de control reproductivo y de quién lo pretende ejercer. Aunque piensa que también la promoción del aborto es un modo de ejercer un control sobre la capacidad reproductiva de las mujeres para reducir la población, para seleccionar el sexo o para la eugenesia. Tú misma has puesto dos ejemplos. Yo diría que para controlar la capacidad reproductiva de las mujeres el derecho el aborto no sería lo más eficaz. Lo que fue eficaz en su momento y aún hoy, es hacer creer a las mujeres que su papel en este mundo es el de procrear; que lo de tener hijos es cosa suya. Al fin y al cabo el aborto tiene más que ver con lo que ocurre cuando no se logra lo que uno ha decidido, que con la capacidad para decidir. Puede que los hombres no nos hallamos ganado la confianza para compartir esa responsabilidad. Aunque pienso que excluir al padre va en contra de la igualdad entre hombres y mujeres y nos acerca más a la idea de que el papel de la mujer es la reproducción. No obstante mi opinión respecto a lo que el aborto puede suponer socialmente nunca sería un motivo para defender su prohibición. Lo que no puedo admitir es que la reproducción se considere una cosa de la mujer olvidando al producto de esa reproducción que es el hijo.
Lo que interpreto de tus palabras es que tienes muy claro lo que son “seres humanos vivos, completos y presentes”. Pero para mucha gente, al observar lo que ocurre durante el desarrollo, se pone a prueba esa convicción. Y sí; el resultado es una discusión bizantina. Pero más bizantina sería una discusión acerca de si esta discusión bizantina es una treta de un “sistema depredador y posesivo”. Si ya es difícil reconocer si estoy o no delante de una persona, ni imagino lo difícil que será reconocer al “sistema depredador y posesivo” del que hablas. Si nos ponemos en los términos en que planteas las cosas, seguro que acabaremos encontrando mil demonios en la punta del alfiler. De hecho creo que tú ya los has encontrado, si mis opiniones sobre el conocimiento que nos aporta la biología te han parecido el “terrible discurso sibilino de uno de esos hombres”. Si no quieres entrar en este debate quizá sea porque eres tú la que se planta en unos principios que consideras seguros.
En una cosa sí te voy a dar la razón: el mío sí es un discurso sutil. Pienso que este tema no se puede tratar con sentencias simples. Y también aciertas en que tengo clarísimas mis ideas respecto a la guerra y la pena de muerte.

Superwoman dijo...

Conste que a Clares no le he dado la bienvenida porque creo que ya se la dí en su día (y perdón si me equivoco).

Puede que la discusión sea sutil y un poquito bizantina, por si mi postura no ha quedado suficientemente clara, creo que soy bastante materialista: es decir, para mí una persona es el cableado y la corriente eléctrica y en el momento en que falla la corriente electrica no tenemos persona sino un conjunto de cables (grosera analogía de lo que explica Sagan en su texto). El hecho de que el embrión en su conjunto sea algo diferenciado y único, no le da garantía de supervivencia, Arche, la naturaleza misma se encarga de que aproximadamente uno de cada cuatro embriones se malogren sin intervención humana, exactamente como dice Clares: un soldado es neta y claramente humano y a pesar de ello, no consideramos asesinato el que muera en una guerra... En definitiva, la protección del no nacido no deja de ser un artificio social... por eso y porque para el control anticonceptivo sí que son necesarios los métodos anticonceptivos y la mayoría de ellos son de carácter abortivo también, yo me inclino por conceder en los dos casos la libertad de uso (lo que no se puede hacer es dejar libertad de uso de uno sin dejar la del otro, este criterio sí que es totalmente ilógico)...

Por otra parte, tengo dos hijos y hay una parte al final del embarazo, cuando todavía estaban los dos dentro de mí, en que respondían claramente a estímulos como mi voz, música, la presión de una mano sobre el vientre, etc, etc... Para mí, aunque aún dependieran en cierto modo de mi sustentación para seguir vivos, esas son cualidades o reacciones de un ser vivo y como nacieron siendo personas y no cocodrilos, entiendo que ya en ese punto estaban vivos y eran la persona que iban a ser, con lo cuál sólo hubiera sido correcto acabar con sus vidas por una razón de mucho peso y no por mi mera voluntad de desear que no estuvieran por medio.

Un supersaludo

Anónimo dijo...

Hola Sw, acabo de entrar a tu blog, soy decididamente contra aborto, mi experiencia personal, es que hace muchos años, tuve un aborto espontaneo, en ese entonces era soltera y muy joven, y en el fondo no lo deseaba, sin embargo el dia que lo perdi, ha sido uno de los dolores mas grandes de mi vida.....ahora tengo a un hermoso bebe de 7 meses y no me cabe en la cabeza como una mujer sea quien sea puede atentar contra si misma, lo que debe de haber es mas pildoras y condones, y mas educacion.
Creo que no hay ninguna mujer que se arrepienta de haber tenido hijos, pero si hay mas de una que se arrepintio de abortar, y la qeu diga lo contrario no tiene alma ni corazon
Milena

Superwoman dijo...

Bienvenida, Milena... creo que el como siente una el embarazo en sus primeros estadios, es algo muy personal. Yo al menos era consciente de que, en los dos casos, para mi era una ilusion importante tener mis hijos. Pero tambien tenia claro el porcentaje de embarazos que se malogran en las primeras semanas y por lo tanto jamas los hubiera llorado como a personas perdidas, sino como a ilusiones perdidas... pero repito que eso es algo muy personal...
Por cierto, uno de mis argumentos de permisividad legal frente al aborto es que los anticonceptivos orales con mayor fiabilidad, tienen tambien un efecto abortivo.

Un supersaludo

Arché dijo...

¿Crees que un embriólogo que lleve toda su vida profesional admirándose por los procesos del desarrollo pensará que el embrión es un cableado sin electricidad? ¿Crees que pensará que un embrión no funciona cuando observa cómo se segmenta, se rompen simetrías, se forman esbozos de organos...? Esos uno de cada cuatro embriones que mueren, son los que no funcionan. No puedes considerar éste como si fuera un caso de selección natural. Para que un organismo adulto supere la prueba tiene que hacerlo el embrión del que procede. Hay muchos científicos que dicen que la gran carencia de la teoría darwinista es el haberse mantenido ajena a las leyes de la ontogenia. Para Gould, siendo un darwinista convencido, las reglas del desarrollo cuando menos obligarán a la teoría darwinista a cambiar o incluso a cambiar tanto como para no reconocerse como la teoría de la selección natural. Esto significa que no sólo el estado adulto evoluciona, sino todo el ciclo vital que incluye el desarrollo.
Si por la alta tasa de mortalidad de embriones deduces que los embriones en general no son aptos para la supervivencia, no podrían serlo tampoco los adultos que proceden de ellos. De esa tasa de mortalidad sólo se puede deducir que esos embriones que mueren en concreto son los que no son aptos. De hecho puede que la mayoría de ellos ni siquiera hayan llegado a ser embriones en ningún momento. Y otra buena parte de ellos morirán durante la implantación como consecuencia de algún fallo en los mecanismos que inhiben el sistema inmunológico de la madre ante ese “cuerpo extraño”. Esto puede parecer cruel para un creyente, pero no para un materialista. El que no nos duela la muerte de tantos embriones, no quiere decir que no sean seres humanos. El dolor tiene más que ver con la interacción afectiva. ¿Cuánto nos duele la muerte natural de personas que no conocemos? Si establecemos el dolor que nos produce una muerte como el criterio para considerar a una persona, mal vamos.
El darwinismo ha ido durante mucho tiempo de la mano de una concepción de la reproducción en la que lo único que se reproduce es la forma adulta. Así, lo único que evoluciona es la forma adulta que supera la selección natural. Pero ¿no se reproduce también la ontogenia del progenitor? La evo-devo parece ser una nueva rama científica que pretende solventar esa carencia que arrastraba el darwinismo. Si venimos de una época en la que el desarrollo ha sido ignorado, en todos los sentidos en que algo puede ser ignorado, ¿no te parece razonable que algunas cosas pueden cambiar en nuestro conocimiento del ser vivo?
Y cuando esos cambios se producen es momento de reflexionar, no sólo sobre lo que vemos, sino también sobre el punto de vista desde el que lo vemos. ¿Qué hay en tu punto de vista para que veas al embrión como un cableado sin electricidad? Para mí está claro: la idea de que el ser humano es un ser sensible y pensante en todo momento. Para cualquiera que arranque con ese principio el embrión será un ser vivo incompleto, sin motilidad, sin sensibilidad... . Y en esta discusión que nos traemos, no veo que estés dispuesta a poner en duda esa idea ni tampoco a justificarla.
Si el embrión te parece un cableado sin electricidad será porque partes de la premisa de que debe tener un sistema nervioso desarrollado. Igualmente piensas que sólo llevas a una persona dentro cuando notas su movimiento, cuando reacciona al contacto, cuando percibe música, etc. En el embrión temprano no encontraremos impulsos nerviosos pero sí millones de flujos de información, de hormonas, de iónes, de energía, de células.... y todo en un orden maravillante. ¡Dile a un embriólogo que un embrión no funciona! Sí..., ya sé: una simple célula o una ameba, también tiene todo eso. Pero desde luego en un orden espaciotemporal muy distinto. Más distinto aún que si consideramos sólo el orden de la forma adulta. La cuestión es si tenemos razones para distinguir un ser humano de cualquier otro ser, por todo el ciclo vital que incluye el desarrollo, o sólo por las características del estado “adulto”. Yo creo que se puede justificar lo primero por lo que significa que el embrión y el adulto sean uno y el mismo individuo. ¿Cómo justificas tú lo segundo?
Permíteme que te diga que creo que estás siendo muy poco materialista. Te estás aferrando a la idea de persona que tienes, mientras excluyes el proceso fisiológico del embrión por no encajar con esa idea. Ante este asunto podemos tener dos actitudes muy distintas: o definimos lo que debe ser una persona y luego observamos si el embrión cumple con esa definición(aún teniendo que forzarlo todo porque no conseguimos encajarlo); o primero observamos lo que ocurre y entonces decidimos cómo es una persona. Lo primero es más propio del idealismo que del materialismo, ya que prevalece la idea que se tiene de una cosa sobre lo que ocurre con la cosa concreta: el individuo.
Desde mi punto de vista, que no contiene el principio de que un ser humano tiene que tener determinadas características, la formación de un corazón humano es una prueba de vida humana mucho más contundente que una de esas pataditas (aunque yo no las he experimentado ni las experimentaré nunca). Aristóteles tenía un concepto del movimiento entendido como todo tipo de cambio (que incluye el cambio de posición). Si miras el cambio ordenado del embrión como un movimiento, ¡lo que se mueve un embrión!

Superwoman dijo...

No Arche, al embrión ya le he reconocido su nivel fascinante y autónomo, lo mismo que se lo puedo reconocer a una burbuja de jabón (un sistema fascinante la espuma, también, por caótico que parezca, obedece a unas leyes internas que son sorprendentemente regulares) o a una ameba como señalas (por poner un ejemplo que esté vivo). Lo que no le reconozco es el nivel de persona humana (para eso le hace falta la corriente eléctrica, exactamente igual que a una computadora para hacer cálculos... vale que sigue siendo una computadora, pero no funciona, no es capaz de comportarse como tal... para mí esa es una gran diferencia entre dos estados). Ya te he dicho que lo de la protección de la vida humana me parece artificial, no voy a volver dos veces sobre el mismo punto, nos haríamos eternos.

Digamos que tenemos los instrumentos científicos necesarios como para medir eso, la capacidad de pensamiento o reacción del embrión y cuando esa reacción es refleja o voluntaria (que para mí es lo importante)... Lo que tomas como una duda no es una duda, es en realidad como funciona el método científico. Las pruebas que me ponen por delante me son suficientes para establecer una teoría que funciona, no tengo todavía las suficientes pruebas para afirmar por encima de todo que es correcta, luego mi deber es dudar. Pero es el que afirma el que tiene que presentar la carga de la prueba, a mi modo de ver.

Y volvemos a donde estábamos al principio, ante la duda, que cada uno cargue con su conciencia.

Un supersaludo

Arché dijo...

Bien, creo que vamos avanzando. Aunque por momentos no sé si te estoy entendiendo. Voy a intentar expresar con mis palabras lo que creo que quieres decirme:
En la base de tu planteamiento está el hecho de que la protección que otorgamos a la persona es “artificial”. Independientemente de la carga religiosa, filosófica, social o científica que nos lleve a cada uno hasta una u otra conclusión, el resultado último es que se trata de una decisión colectiva. Tu modesta opinión individual, no es sino un granito de arena más entre los que conforman esa decisión. Sobre esta decisión, individual y colectiva, fundamentas la idea de que la persona, cuando menos, debe tener impulsos nerviosos que atestigüen que además de estar vivo, es un animal sensible y humano. La humanidad podría darse por sentada desde el principio, pero sólo cuando se manifiesta determinada actividad nerviosa puede ser el animal sensible, que es condición necesaria (¿y suficiente?), de una persona. Ya tienes una base y una estructura adecuada para que la ciencia pueda ejercer la única función que es capaz de ejercer: proporcionar las pruebas de cuándo empieza a fluir la electricidad. Sólo se le puede pedir a la ciencia que mida cosas medibles. Y el concepto de persona no hay dios que lo mida. Por eso nadie puede arrogarse la autoridad científica para resolver este problema. Siempre habrá un posicionamiento previo indemostrable científicamente: una decisión artificial, que no significa necesariamente arbitraria. Es posible entonces que veas mi argumentación como un intento de adueñarme ilegítimamente de la autoridad de la ciencia.
Cuando dices que el embrión no funciona, hay que interpretarlo en el contexto de lo que para ti, y para muchos otros, es una persona. Es decir, funciona maravillosamente, pero no como persona. ¡Y punto pelota! ¡No me toques las palmas que me conozco! Además hay otras personas (de las que nadie duda que son personas) que están directamente implicadas en el aborto y, en muchos casos, con mucho sufrimiento de por medio. Nada más humano que el sufrimiento.
La pirámide que te he mostrado es suficientemente sólida, coherente y estable, aunque no sea definitiva. Y llegas tú, Arché, que nunca estarás tan directamente implicado como una mujer, y desarrollas un discurso altamente sutil, complejo, esotérico, sofisticado, sibilino como dijo Clares, pretendidamente científico y que lo único que demuestra es tu insensibilidad e insolidaridad para con las mujeres que sufren un embarazo no deseado. (Esto último no lo has dicho pero supongo que lo piensas). Si quieres plantear algún aspecto científico, adelante, es legítimo; pero aquí hay muchos más aspectos implicados.
¿Voy bien?

Superwoman dijo...

Pues salvo el tono sibilino, las segundas intenciones y las palmas, creo que me has entendido... de hecho, las voces en off de tu discurso te las podrías haber ahorrado, ya he dicho que reconozco tu opinión tan válida como la mía, pero no es la mía...
Y si, la arbitrariedad de método y el sistema la reconozco desde el principio... sólo acudiendo a una serie de creencias más o menos metafísicas, se puede llegar a otros postulados. Pero yo al menos soy demasiado materialista para reconocer otro principio que no sea la materia...
Un supersaludo

Arché dijo...

Disculpa por las voces en off si te han molestado. Me salieron porque me metí demasiado en el papel de pensar como creo que piensas. No pretendía sugerir que no respetas mi opinión. Ya me has demostrado que no con aguantarme, teniendo en cuenta el poco tiempo que tienes. Todo esto viene porque me estaba frustrando la sensación de que cada contestación que me dabas reconstruía una y otra vez lo que piensas pero sin conexión con lo que yo digo. Al menos a mí me cuesta verla. Entonces quería saber si es que no te estaba entendiendo o lo que no entiendo es cómo tu argumentación puede ser una respuesta a lo que estoy defendiendo. ¿Tú crees que caminamos en círculos que no se tocan y que no nos queda otra que expresar cada uno su opinión y ya está?. Yo creo que se cortan en muchos puntos, en otros pasan muy cerca y en otros definitivamente nos alejamos.
Nos alejamos cuando hablas de arbitrariedad. Puedo entender que se trate de una “decisión” social y por tanto artificial o humana, pero no que se trate de una decisión arbitraria. No tengo claro si con arbitrario te refieres al modo de saber cuándo estamos delante de una persona o al hecho de que queramos protegerla. A mí no me parece relevante para este debate saber por qué queremos protegerla. Doy por supuesto que queremos protegerla. Por cierto, dejé en el aire que yo tengo muy claro lo de la guerra y la pena de muerte. Por si acaso aclararé que me opongo a ambas cosas en cualquier caso. Y tampoco he llamado asesinas a las mujeres que abortan porque también doy por hecho que defienden el derecho a la vida de cualquier persona. Por eso pienso que la defensa de la vida humana no es lo que está en cuestión. El problema es que no nos ponemos de acuerdo en cuándo empieza la vida de una persona. Y en lo que respecta a determinar ese momento(o periodo), es donde no puedo admitir la arbitrariedad. Algo que aleja mi punto de vista del tuyo, es que tú te preguntas qué es lo que valoramos de la persona para que le demos una protección que no damos a otros seres vivos; mientras que yo estoy pensando que, independientemente de cuáles sean esas características que la distinguen, el embrión y el adulto son una y la misma cosa. Es como si a ti te dijeran que tiene derecho a la vida sólo tu cabeza y no el resto del cuerpo. Pensarás que eso no puede ser porque tu eres un todo unitario. Pues eso mismo pienso yo con el embrión en el espacio-tiempo. Desde ésta perspectiva, no me parece que sea una cuestión arbitraria porque creo que es abordable desde la ciencia.
Nos acercamos en lo que respecta al modo de entender algunos aspectos de la ciencia. Pero aún veo una diferencia importante. Creo que tú llamas ciencia a lo que a mi modo de entender es sólo una parte de la misma: la parte empírica. Para mí las teorías también son científicas. De hecho pienso que sin la teoría, los puros datos carecerían de significación. Lo cuantitativo se mide sobre una base cualitativa. Y esto se aplica si cabe más en Biología que en otros campos. Creo entender que la teoría es para ti un elemento de arbitrariedad. Y así, la hipótesis de que un ser humano es un ser vivo con un determinado sistema nervioso en todo momento, puede ser tan válida como otra cualquiera. La ciencia sólo vale para saber cuándo empiezan a fluir los impulsos eléctricos. Lo que cuenta es que pueda medirse esa capacidad sensitiva. Esto me recuerda mucho a lo que se ha deducido a menudo de la “Estructura de las revoluciones científicas” de Kuhn. No sé si habrás leído los escritos posteriores como la postdata de 1969 a su famoso libro(se incorpora a la edición en español de FCE); así como “La tensión esencial” o “El camino desde la estructura” que recopilan muchos artículos suyos. En una buena parte de esa obra posterior se emplea a fondo para corregir a los que habían interpretado de su teoría que el conocimiento científico era irracional, arbitrario o subjetivo. Por poner sólo algún ejemplo Kuhn dice:
“Por la misma razón, ninguna parte de mi argumento, ni aquí ni en mi libro, implica que los científicos puedan escoger cualquier teoría que les guste con tal de que se pongan de acuerdo respecto a su elección y después la hagan respetar. La mayoría de los rompecabezas de la ciencia normal son directamente presentados por la naturaleza, y todos implican indirectamente a esta última. Aunque en distintos momentos del tiempo hayan sido aceptadas como válidas distintas soluciones, la naturaleza no puede ser sometida a un conjunto arbitrario de cajones conceptuales. Por el contrario, la historia de la protociencia muestra que la ciencia normal sólo es posible con cajones muy especiales, y la historia de la ciencia desarrollada muestra que la naturaleza no será confinada indefinidamente en ningún conjunto que los científicos hayan construido hasta el momento”.
“Tan solo los filósofos han interpretado con graves errores la intención de estas partes de mi argumento. Sin embargo, muchos de ellos han asegurado que yo creo lo siguiente: los defensores de teorías inconmensurables no pueden comunicarse entre sí, en absoluto; como resultado, en un debate sobre la elección de teorías no puede recurrirse a buenas razones: en cambio la teoría habrá de escogerse por razones que, a fin de cuentas, son personales y subjetivas; alguna especie de percepción mística es la responsable de la decisión a que al final se llegue. Más que ninguna otra parte de este libro, los pasajes en que se basan estas erróneas interpretaciones han sido responsables de las acusaciones de irracionalidad”.
Lo que viene a decir es que las teorías o los paradigmas son construcciones artificiales pero no arbitrarias. No vale cualquier teoría, aunque ninguna de las que valen sea verdadera en cuanto que constituya una representación de la realidad. Sólo se desarrolla una teoría cuando al aplicarla a la naturaleza, se obtiene un resultado esperado por esa misma teoría(una predicción). Con la mayoría de los intentos no se obtiene esa predicción. Lo que cuesta desarrollar una nueva teoría es una señal de que no es arbitraria. Y es en este contexto en el que yo enmarco lo que digo de que embrión y adulto son uno y el mismo individuo. Esto es lo que muchos piensan que debe decir la teoría, para que los modelos explicativos del desarrollo funcionen y puedan obtener predicciones en la aplicación empírica. Para mí, proponer la hipótesis en que el embrión y el adulto son un mismo individuo, es muy distinto a proponer como hipótesis que una persona debe tener sistema nervioso. La que yo propongo es una hipótesis científica cuya validez depende de que funcione el modelo basado en ella al aplicarlo experimentalmente. La que propones tú no tiene una base en la ciencia actual y admites su arbitrariedad quizás porque piensas que cualquier hipótesis es arbitraria.Quizá por eso a lo mejor no te has preguntado de donde viene esa idea. Yo creo, y si lees atentamente a Kuhn verás que también lo creía él, que el conocimiento que nos proporciona la ciencia se deriva de los paradigmas que funcionan al aplicarlos empíricamente. Teoría y experiencia son inseparables y se necesitan mutuamente. Lo que ocurre es que a veces tenemos totalmente asimilada la teoría de la que no somos conscientes y no la ponemos en cuestión. Es por esto que he intentado relacionar los paradigmas tradicionales con la idea de considerar que es esencial en el ser humano tener un sistema nervioso desarrollado como se deduciría del neodarwinismo o del determinismo genético. Todo esto es lo que creo que está cambiando en base a los nuevos conocimientos sobre el desarrollo. Es en esta discusión donde creo que se cruzan nuestros caminos. Ahí tendríamos mucho de que hablar a pesar de las diferencias que he comentado. Y es ahí donde tu idea de cómo es un ser humano podría cambiar... o no. Lo que se está haciendo hoy es no entrar en ese debate tal y como hizo Zapatero cuando le preguntaron. Y eso es una irresponsabilidad.
Salvo por lo que quieras comentarme y si no me requieres otra respuesta, yo me despido ya. Seguro que cada uno por su camino seguiremos aprendiendo muchas cosas. Gracias por escuchar.

Superwoman dijo...

No sé si alguien sigue por estos lares, pero por si acaso, me pareció interesante:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/aborto/enciende/cientificos/elpepusoc/20090406elpepisoc_5/Tes

Es casi el mismo debate que hemos tenido aquí...

(Ir)Responsable también de esto...