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Sigo instalada en los "taitantos" y los abuelos siguen a hacer puñetas de aqui... Pero al menos el marido parece haber sentado el trasero, duermo algo por las noches y mi carrera laboral empieza a parecerse a algo. Lo que sigue siendo interesante es mi red de apoyo variopinta, internacional y virtual y las aventuras de la Superfamilia espero... Pasa y acomodate.

domingo, octubre 26, 2008

Los días del fin del mundo

He de reconocer que tras leer el comentario del amigo Manuel en la última entrada, lo primero que hice fue releerme lo que había escrito, por si resulta que el lapsus era freudiano y en realidad había escrito yo eso...

Porque siempre que voy a volar, entro casi sin saberlo en ese estado de ánimo que acompaña a los días del fin del mundo y me dejo de preocupar por la moral, el buen gusto y el qué dirán las vecinas: devoro como si el colesterol no existiera, abro esas botellas de vino que dejamos cerradas para mejor ocasión, me permito a mí misma lujos que en los días normales no me permitiría, bailo y canto hasta a la luz del flexo, entro en tal estado de desenfreno que cuando el vigilante de seguridad del aeropuerto me pregunta que si llevo algo de metal, casi le enseño las meninges al levantarme la camiseta (sí, la anécdota desgraciadamente es real; todavía me estoy preguntando si al final sí que va a tener que ver la cosa con algo de exhibicionismo... eso sí, dado que con semejante show conseguimos colar una garrafa de agua de los Supernenes porque yo entré en tal crisis de verguenza que ni me acordé de sacarla del equipaje para bebernosla, me guardo el truco para mi próxima reencarnación como técnica de estraperlo y contrabando)... y resulta todo una gozada, porque de repente me siento viva, muy viva, tan sólo por ser consciente de estarlo.



Todo para que cuando el avión se eleva en el aire, Superman, con aire de cachondeo, me canturreé al oído aquello de: "¿ves como yo tenía razón?". Y yo satisfecha de estar ya volando y camino de las vacaciones soñadas, me pida un refresco y piense para mis adentros, que el día que no tenga él razón, tampoco voy a tener tiempo para recriminárselo.

La imagen se llama "El aterrizaje" y está sacada del blog de Santiago Verdugo.

8 comentarios:

Superwoman dijo...

Señores, estoy de boda, así que hasta el martes :D
Un supersaludo

Melisa dijo...

Yo estuve de boda el sábado.

Pásalo bien :)

Cris dijo...

Pues que vivan los novios!

Yo solo pienso, pues si nos matamos, nos matamos, no hay otra... pero si que desde hace un tiempo estoy intentando saborear más la vida, ántes me amargaba por muchas cosas que ahora las veo sin importancia.

Mi única fobia? Las aranyas, no se por que, pero me dan pánico horrible y los temblores no son ni medio normales. Tendré que trabajar también en esto... :-)

Alice dijo...

SW,no sé si te he dicho alguna vez que te envidio por tu superman y tus supernenes, pero te lo vuelvo a decir ahora....
feliz viaje

gemma.a dijo...

¡Miedo a volar! yo pensaba que sí, pero ahora sé que volar me encanta. Lo que me da miedo es a estamparme. Aunque llevando el pensamiento más allá, lo que más terror me da ahora es dejar a mi peque sin su madre (que da la casualidad de ser yo).
Yo, que viajo por trabajo muy de vez en cuando, me sorprendo a mi misma pensando que lo llevaría mejor si estuviesemos los 3 en el avión...¡qué tétrico! ¿no?
Dejando lo macabro a un lado. Si todo te ha salido como esperabas, que te quiten lo bailao y las botellas bebidas...

Manuel Márquez dijo...

Compa Superwoman, no monto en un avión desde el año 92, en que fui de vacaciones a Mallorca. Una y no más, Santo Tomás; qué acojone más tremendo. Y me consta que me voy a perder un montón de cosas (ese Buenos Aires que estoy loco por conocer, entre muchos otros sitios...), pero soy incapaz, soy incapaz...

Un fuerte abrazo.

P.S. espero que hayas disfrutado a tope del bodorrio. Ya contarás...

Andrés dijo...

Qué sería de tu blog sin las entradas sobre el miedo a volar (que siempre acaban bien, gracias a nuestro querido SM). Un beso, Am

Superwoman dijo...

Mi boda también fue el sábado, melisa, pero las parrandas de la Superfamilia son legendarias...

Yo reconozco que lo de los aviones, Cris, es lo único que tengo... a ciertas otras cosas les tengo respeto, pero este pánico ciego, no.

Ay, Alice, todas envidiamos lo que no tenemos... pero vamos, la próxima vez que me den una noche toledana como aquella que os conté, te los mando a los tres una semanita (y ya verás como me los devuelves ;)). Ahora sin coñas, todo llega en esta vida.

Gema, a mi me ocurre a veces lo mismo y también todo lo contrario: pienso que ni mi Supermarido, ni mis Superhijos van a tener el gafe de que les toque el estamparse en un avión... pero el resultado es el mismo, vuelo más tranquila con ellos que sin ellos.

Manuel, ¿no sería el mismo viaje a Mallorca en el que mi Superpadre no se tiró del avión porque no le dejaron abrir la ventanilla y yo dejé de volar hasta el día en que decidí ponerme a tratamiento?

Andrés, reconoce que SM es tu héroe...

Un supersaludo

(Ir)Responsable también de esto...