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Sigo instalada en los "taitantos" y los abuelos siguen a hacer puñetas de aqui... Pero al menos el marido parece haber sentado el trasero, duermo algo por las noches y mi carrera laboral empieza a parecerse a algo. Lo que sigue siendo interesante es mi red de apoyo variopinta, internacional y virtual y las aventuras de la Superfamilia espero... Pasa y acomodate.

domingo, junio 15, 2008

Los supernenes son unos mamones

Y lo digo en el uso literal de la palabra. Para ser exactos, Supergirl se destetó a los tres años y Superboy aún sigue con ello. Y es que hay algunas palabras que han perdido con los años el sentido original que tenían para pasar a significar otras cosas.



Viene muy a pelo para comprender porqué la muerte de Edwina Fröhlich no podía pasar sin destacarse en este blog. Ella fue una de las fundadoras y tal vez la principal impulsora de la Liga de la Leche, que creo que es el grupo de ayuda a la lactancia materna más conocido en el mundo. Un homenaje que creo que de algún modo se merecen.

He escuchado en ocasiones poner a caldo a estas señoras, que partamos de que se ofrecen de forma voluntaria para ayudar a madres recientes e inexpertas en el tema de la lactancia (tema sobre el que tienen más conocimientos en algunas ocasiones que los médicos, porque parten de la experiencia de haber conseguido amamantar a sus hijos durante un periodo prolongado). He escuchado como las llaman "talibanas de la teta", "fundamentalistas" y "radicales". Alguna habrá, en todos los grupos grandes siempre hay alguna persona que no merece la confianza que le otorga ese grupo. Pero también he conocido el caso de algunas madres que no se acercan al grupo de lactancia con la idea de solucionar sus problemas, sino con la idea de que le eximan de lo que le parece el trance de lactar a sus hijos. Y a esas madres cualquier cosa que les digan que sea distinta de lo que quieren escuchar, les parece "radical".

Hoy en día tenemos la terrible suerte de que ningún bebé va a morir de hambre, sea o no sea capaz su madre de alimentarle con su propia leche. Pero de lo que no cabe la duda es de que la lactancia materna es la mejor elección para el bebé. Y ésto no es una opinión propia, ni algo relativo sino una opinión científica sostenida por estudios durante los últimos años. Y este éxito se debe en parte a un grupo de siete mujeres que se juntaron en los años cincuenta en un parque para hablar de las dificultades que suponía amamantar a un bebé en una época en que el consejo médico era erróneamente dar sustitutos comerciales ante la primera dificultad (y a veces sin ellas).

Tal vez estoy especialmente sensibilizada porque la superfamilia ha sufrido esos errores médicos en sus propias carnes. Mi Supermadre dejó de darme el líquido elemento con apenas tres meses porque su leche "no era buena"... La mala leche en realidad se le puso cuando comprobó que yo seguía sin poner ni un gramo a pesar de meterme papillas con un seso entero entre pecho y espalda. No hay mal que por bien no venga, con esa misma mala leche amamantó a mis hermanos hasta el año, lo cuál en los setenta fue una hazaña notable. Una servidora ha tenido que escuchar ya casi de todo en estos cuatro años largos: que era imprescindible dejar de lactar a mis hijos para poder curarme una enfermedad (para las que tengan alguna duda, recomiendo que pongan a sus médicos en contacto con esta página), que mi leche era poco menos que agua pero estaba bien que mantuviese la lactancia por motivos afectivos (caray con el agua, debo de tener a los únicos niños que no pierden peso durante una gastroenteritis por el agua bebida). Y si salimos del ámbito médico, ya las opiniones es que no tienen freno: desde opinar sobre los horarios en que el niño debe o no debe mamar hasta escuchar que era una "vergüenza" dar de mamar en público (lo siento, si yo no como en el water, mis Supernenes tampoco). Aún no me han dicho lo de que voy a confundir la orientación sexual de Superboy o más vulgarmente, que "con tanta teta voy a amariconar al niño" pero en el tiempo que me queda puede que tenga que escucharlo.

Vaya, me ha salido un mensaje un poco reividincativo y era todo lo contrario a lo que quería... Sólo pretendía remarcar que la Fröhlich, como las feministas de los sesenta, hicieron una labor impagable, que sólo se puede comprender analizada en el entorno en el que la desarollaron. Puede que hoy en día, ni uno, ni otro movimiento tengan plenamente sentido, pero en su época y su contexto, derribaron muros que parecía imposible tirar abajo.

5 comentarios:

Miriam G. dijo...

"la terrible suerte de que ningún bebé va a morir de hambre" Sí esto es así en nuestro primer mundo, no en el tercero.

Y cuando esas maravillosas multinacionales regalan unos botecitos de leche de formula a las madres que preparan los biberones con el agua que tienen a mano, a veces sólo insalubre, y esas madres luego escatiman polvitos porque sólo tienen para unos pocos días, y que cuando quieren recuperar la lactancia ya no pueden. Esas maravillosas multinacinales que regalan botecitos de leche ¡que bien lo hacen!

Un beso, Miriam G.

Superwoman dijo...

Ese, querida Miriam, es un tema que da para otro post entero...
Un supersaludo

Melisa dijo...

"¡Pero qué vicio tiene!" es lo que me suelen decir a mí por darle la teta al mío con 22 meses.

Me encanta tu post. Suscribo todo lo que dices.

Y no me había enterado de que había muerto

Olas dijo...

Ayy superwoman, tu si que sabes de lo hablas.

Un abrazo

Superwoman dijo...

Melisa esa también es de antología...
Olas, gracias, amiga.
Un supersaludo

(Ir)Responsable también de esto...