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Sigo instalada en los "taitantos" y los abuelos siguen a hacer puñetas de aqui... Pero al menos el marido parece haber sentado el trasero, duermo algo por las noches y mi carrera laboral empieza a parecerse a algo. Lo que sigue siendo interesante es mi red de apoyo variopinta, internacional y virtual y las aventuras de la Superfamilia espero... Pasa y acomodate.

lunes, marzo 31, 2008

Técnicas probadas para ir superando el miedo a volar (II)

Esta imagen la he sacado de Wikimedia y se lo he de agradecer a Fawcett5:



Bueno, pues continúo la retahila del otro día, con un poquito de retraso porque en el intermedio he tenido que darle un par de vueltas a la identidad secreta (ya os contaré, estoy de mudanza, etapa A... busca piso de alquiler. Reconozco que es mil veces más fácil que cuando era estudiante y unas diez mil que si me tocara hacerlo en España, pero aún así tiene para contar la cosa). Siguiendo con el tema de los vuelos:


III- Pegar la hebra con tus compañeros de vuelo:
Mucho más fácil si te toca una persona con cara de bondadosa y del mismo sexo (por aquello de que se crean que estás intentando ligar y al final pases más vergüenza que miedo) al lado. Yo francamente prefiero la aproximación directa (confieso que tengo un pánico atroz y pido que me cuenten cualquier cosa, incluso si es el cuento de Caperucita) desde aquella vez que con catorce años le clavé las uñas de la mano a aquel chiquito tan majo que se sentó al lado en mi primer vuelo a Londres (a esas edades, de semejante sofoco es difícil recuperarte).
Contraindicaciones: De todas las técnicas que he usado, es la que más problemas le ha terminado dando a la gente. Las historias que me han llegado a contar son tremendas, como la de aquel amigo mío que una muestra del más puro "humor gallego", Molly, le soltó a la señora mayor que le preguntó si aquello era seguro... "Segurísimo, oiga, si esto se estrella nos vamos todos a espachurrar". Mi amigo jura que después de darle el tranquilizante a la pobre mujer, la azafata le miró con malos ojos y le tiró aposta el vaso de agua... Si yo llego a ser esa azafata, se me hubiera "caído" la jarra del té... Menos malintencionada, pero igual de divertida, fue aquella que me contaron del muchacho que hizo la mili en los paracaidistas y se monta al lado de otra señora mayor que nunca había volado. A las preguntas de la señora, contestó cómo se desarrollaba el despegue y las partes normales del vuelo. Pero cuando la buena mujer preguntó cómo era el aterrizaje, recibió por respuesta: "Pues mire, eso no lo sé, jamás he llegado a aterrizar en ningún vuelo".


IV- Llevarte un buen libro:
El truco es abrirlo y dejarte llevar... si de verdad es una historia interesante, es posible que te tengan que arrancar del asiento para limpiar el pasillo del avión al final del día.
Contraindicaciones: Jamás de los jamases hacer caso de las recomendaciones literarias de Miriam G.... ¿Pero cómo se te ocurre recomendarle "El libro de las ilusiones" a una aviofóbica que se va a Chipre? ;) (Celeste, a pesar de los pesares un regalazo, me encantó).


V- Volar con niños:
Entre sacar el bocadillo, los juguetes, el agua, la teta para el chiquitín... no te da tiempo a pensar en ningún momento aquello de que estás a 11.000 m de altitud y la temperatura exterior es tan absurda que hace de Alemania un paraíso tropical.
Contraindicaciones: Llega un momento, tarde o temprano, en que Supergirl se fija en esa especie de bolsillo que tiene el asiento de delante, hurga dentro y te empieza a pasar por delante el folio plastificado en el que están escritas las instrucciones de emergencia... Y entonces empiezan las preguntas: "¿Mamá, qué está pasando aquí? ¿Y por qué sale humo pintado en el dibujo? ¿Por qué gatea este señor?" Y tú miras de reojo a Supermán, apoya la cabeza sobre su asiento, te guiña un ojo y contesta... "Preguntaselo a mamá, Princesa, que va a ser ella la que te lo explique".

15 comentarios:

Andrés dijo...

Supermán: mi nuevo héroe, una respuesta adecuada para cada circunstancia.

Am

PS/ Te has olvidado del cabreo del tío de delante cuanto tu bebé en brazos (¿pero porqué estuve tan rata que no le pagué un asiento?) no deja de patear por detrás su asiento.

Superwoman dijo...

Tengo que poner un post en alguna parte enunciando las virtudes de Superman, que son muchas... de todos modos, los niños hasta los dos años tienen que viajar en el regazo de un adulto. En el vuelo a Chipre tuvimos suerte y pudimos soltar a Superboy por el pasillo, pero si hay turbulencias suele pasar justo lo que tu dices... Normalmente saco la personalidad superborde y les digo que si quieren espacio, vayan en primera.

Andrés dijo...

Joder, esa frase es cojonuda, pero dependiendo de la complexión del vecino de delante, creo que no siempre me atreveré a soltarla; los hombres blogueros de este blog esperamos ese post con las virtudes de Superman con anhelo. Am

Manuel Márquez dijo...

Pues bien, compa Superwoman, creo que ya tenemos un manual bastante "apañao" para desenvolvernos con ciertas garantías. Algo es algo... Ah, y me sumo a la petición del compa Andrés; que, de vez en cuando, no está de más que también nos reivindiquemos un poquito a nivel colectivo (que somos un desastre, ma non troppo...).

Un abrazo.

Miriam G. dijo...

Terapia de choque, juro, juro y vuelvo a jurar que lo hice con la mejor de mis intenciones.

¡Ays!

Miren dijo...

Tengo que reconocer que el volar acompañada de niños es el mejor método para evadirte y olvidar -ligeramente- tu miedo. Si además te tomas un par de cervezas antes de subir al avión, no sólo consigues estar más tranquila sino además ser la madre más divertida del vuelo.
(Qué sorpresa, Manuel, ya veo que sigues en la pomada)

Superwoman dijo...

Ventaja número uno de Superman: mide metro noventa... asi por percentil creo que puedo ponerme chula con un 90% de los españoles, con los alemanes con alguno menos...

No te lo echo en cara, Miriam... simplemente me dedicaré a leer tus recomendaciones con muuuucha más atención, qué haría yo sin tí ;)

Miren, los amigos de Manuel son siempre bienvenidos. El alcohol es una de esas cosas como el sexo en el avión: también es divertido, pero mejor no intentarlo cuando llevas a un Supernene...

Manuel, ¿qué es eso de la pomada? ¿algún tipo de fijador para el pelo? En ascuas me tiene...

Miren dijo...

Bueno, sin ser alemana, puedo decir que un par de cañas de cerveza no me dejan fuera de juego y a cambio me evitan la histeria de todo el vuelo.
(La pomada formaba parte de la firma de Manuel en otro lugar del ciberespacio, allá por el Cuaternario)
Saludos

Andrés dijo...

Caray; lo del 1,90 supongo que lo dices para que nadie nos atrevamos a preguntarte por lo del sexo en el avión...

Yo he probado el alcohol en el avión con SuperBebés: nada mejor que una botellita mini de rioja (blanco, no sé porqué los aviones es el único lugar del mundo donde tomo vino blanco) para poder soportar las travesías y el humor del maromo del asiento de delante. :) Am

Elena dijo...

Nunca he entendido a la gente que le gusta volar, y eso que convivo con alguien que dedica su tiempo libre a ello: para él volar es un fin en sí mismo y no un medio para llegar a algún sitio lejano. (Hay gente pa tó.) Quizás ver su tranquilidad -más bien placer- cuando vuela ha contribuído a que yo me ponga menos nerviosa. Y, desde luego, un buen libro es imprescindible si no tienes que atender superbebés :)

Y cuanto más viajo, más de acuerdo estoy con el Roto: “Cuando ya había vencido el miedo a los aviones, me entró pánico a los aeropuertos”.

Manuel Márquez dijo...

Compa Miren, qué sorpresa (y qué alegría) encontrarte por estos otros ciberpagos, de tan agradable visita. Cuaternario, yo quizá no diría tanto, pero sí es verdad que siempre tiene uno la impresión de que, en este medio, el tiempo pasa, quizá, más rápido. Y, bueno, aunque abandoné toda actividad foreril hace tiempo, el bloguerío no lo dejé, ni en ese momento ni después, al menos hasta ahora (aunque me cuesta cada día más trabajo...).

Un abrazo.

P.S. por cierto, a ver si te arrancas con tu blog, que ya te vale...

Miren dijo...

(Jaja; Es que tuve que crearlo únicamente para poder escribir en los blogs y aún no he tenido tiempo ni inspiración para rellenarlo. Es toda una responsabilidad y con dos niños y un marido que se pasa la mitad del tiempo en las antípodas toda una heroicidad, pero ya me pondré a ello, ya...)

Mónica González Caldeiro dijo...

Me lo estoy pasando bomba con estas entradas, naranja. Antes de ir a EEUU compré mis billetes con un par de meses de antelación, y desde el momento que hice click en "comprar" y el viaje se convirtió en real, empecé a pensar todo tipo de fantasías macabras sobre accidentes aéreos, etc. Sabes que le tenía pánico a ese viaje, y eran 12 horitas de ida y 16 de vuelta, nada menos.

Tras dos meses de terapia personal hice los dos viajes sin pastillas, sin tranquilizantes (y lo mejor) sin miedo. Teniendo en cuenta que en el vuelo Madrid-Boston tuve 6 horas seguidas de turbulencias fuertes (con gente vomitando y todo en el avión) no está nada mal. Creo que es miedo a volar es superable, pero no es fácil, y hay que ponerse.

Para mí hay algunas estrategias clave que te sugiero:

1) Hacer una lista de miedos. ¿Qué te da miedo de volar? El despeque/ aterrizaje? Las turbulencias? O es miedo a morir, y especialmente, a morir en un avión? O el miedo a lo desconocido (qué es lo que hace que un avión pueda volar? O el miedo a la pérdida de control? (tú no llevas el mando del avión, no conoces al piloto y a las azafatas...

2) Para todas esas preguntas/ ansiedades (menos a la del miedo a la muerte en general) hay una respuesta. Lo más útil es entrar en un foro dedicado a esto en el que te contesten expertos y te den respuestas reales que te tranquilicen a ti, y sobre todo, a tu subconsciente.

3) Leer mucho sobre cuestiones técnicas en cuanto a aviones/aeronáutica se refiere. Aprender a identificar los ruidos del avión y saber qué es lo que pasa en general en un vuelo te evita mucha ansiedad, porque hace que comprendas que todo lo que sucede es perfectamente normal.

4) Durante el vuelo, utilizar varias técnicas: respiración y distracción: comer, buena música, viajar con niños, una consola, una peli, hablar "relajadamente" con el que te toque al lado...

5) SÚPER IMPORTANTE: VOLAR AL MENOS UNA VEZ CADA TRES MESES. Si uno vuela de uvas a brevas, las fantasías aumentan con el tiempo, el miedo crece y luego se convierte en una montaña inmensa. Así que ya sabes... a volar! (yo el 24 de abril estaré cogiendo otro avión...)

Así que hala, a meditar sobre esto y a escribir la siguiente entrega de "Miedo a volar by Superwoman"

Superwoman dijo...

Mónica, desde que me vine a vivir al extranjero, el avión se ha convertido en la prolongación del salón de mi casa...

El proceso que describes lo pasé mayoritatiamente en el primer año de doctorado. El tema es que con los años terminas acumulando todas esas anecdotas y llega un momento en que hay que ponerlas todas juntas para que no se pierdan (la de mi amigo Juan, duchado por una azafata de Iberia por borde, me parece como un incunable...).

PS: Una vez se te pasa la neura peor, no es necesario volar tan a menudo... con un par de veces al año "de refresco", te vale... En cuanto sepa que pasa con mi vida, programo mi próximo vuelo.

Superwoman dijo...

Elena, entre tanto mensaje, se me había perdido el tuyo... la falta de costumbre, supongo. Reconozco que uno de los puntos de inflexión de mi terrible miedo, fue el 11S... ahí empecé a pensar que no subirte en el avión no te evita absolutamente nada, se te puede caer el avión entero en la cabeza... así que comparto con el Roto la opinión...

(Ir)Responsable también de esto...