A- bestseller no es sinónimo de malo: en su época Dumas fue un escritor de bestsellers (qué género ese, el del "feuilleton"; se publicaba en capítulos y a destajo... en mi modesta versión, yo hacía lo mismo en las clases de mecanografía de las monjas, en lugar de copiar eso de "aassaass" iba escribiendo los capítulos de una historieta que era todo un folletín), como lo fueron las novelas de Dickens o "Robinson Crusoe". Sin ir más lejos, "Ulyses" es un bestseller en Irlanda (aunque dudo bastante que mucha gente se lo lea después de comprarlo).
B- creo en la variedad de la lectura igual que creo en la variedad de la comida. Se puede saborear de cuando en cuando una hamburguesa sin pensar demasiado en que nos va a estropear la dieta y el colesterol. El caso es encontrar la mezcla que nos parezca que nos cuadra: qué es lo que necesitamos en cada momento. Con dos niños pequeños en casa, desterré de mis ratos de ocio las lecturas demasiado sesudas y las películas demasiado tristes... no eran lo que necesitaba en aquel momento.
Pero tengo que agradecerle a Bloom que me hiciera pensar realmente en el tipo de dieta que le estaba ofreciendo a mi cerebro en los últimos tiempos, lo que me ha llevado a cuidar (y ampliar) de manera considerable el rango de mis lecturas. Gracias a ello he llegado a conocer a nuevos autores (para mí) que me han fascinado, como es el caso de Margaret Atwood, tengo a otros pendientes que vienen ampliamente recomendados (gracias Elena y Andrés)...

... y hay opiniones que no han cambiado, como que por las páginas de éste no pasarán mis ojos...

De acuerdo contigo Bloom, de algunos bestsellers hay que huir como de la pólvora.



