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Sigo instalada en los "taitantos" y los abuelos siguen a hacer puñetas de aqui... Pero al menos el marido parece haber sentado el trasero, duermo algo por las noches y mi carrera laboral empieza a parecerse a algo. Lo que sigue siendo interesante es mi red de apoyo variopinta, internacional y virtual y las aventuras de la Superfamilia espero... Pasa y acomodate.

miércoles, julio 16, 2008

Todo llega en esta vida...


Las vacaciones también.
Nos vemos en Agosto

domingo, julio 13, 2008

Volver

Creo que es algo que nos pasa a todos los que un día nos fuímos de alguna parte. A esos que mi buena amiga Molly cariñosamente nos llama "los nómadas del s. XXI" o "titiriteros itinerantes". Periódicamente entras en una etapa en que sólo pareces ver lo negativo del país que te acoge, en la que te sientes mucho más que extranjero. En que sólo eres capaz de acordarte de la luz gris y mortecina que acompañó tus últimas semanas sin recordar aquellos momentos en que brilló el sol... y paralelamente recuerdas un cielo azul, idealizado, sin nubes y sin calor, en el que brilla un eterno sol de justicia...

Te plantéas qué es lo que te espera adelante, te haces preguntas e imaginas lo que sería tu vida si verdaderamente te atrevieses a darle la patada a todo y volver a empezar. En tu casa, en esa de siempre, donde verdaderamente has nacido y te has criado. Donde tus padres viven a la vuelta de la esquina, y los sábados y domingos hay tapas a media tarde, se come a las tantas y se cena aún más tarde después de una siesta.

Pero luego llega la realidad en forma de calor sofocante, tráfico fuera de lo normal, horas de atasco para llegar a cualquier sitio, amigos y conocidos que no pueden quedar contigo hasta casi las nueve de la noche porque están currando, de desaceleración acelerada y renovar integrando... y de repente me alegro de vivir en una ciudad donde los tranvías pasan puntuales, no se ven coches aparcados en doble fila (Supergirl aún intenta entenderlo) y los pisos bajos no tienen rejas en las ventanas.

Y comprendo que aunque nunca seré del todo de allí, también es demasiado tarde para ser del todo de aquí.

En fin, da igual, cualquier excusa es buena para poneros este video, ¿no?

viernes, julio 04, 2008

Probabilidad, la hermana inseparable de la estadística

Por ir haciendo caja, antes de las vacaciones, de alguno de esos temas largamente prometidos y nunca tratados, voy a intentar hoy componer cuatro palabras sobre la probabilidad y donde encaja en todo el meollo aquel de la estadística que os contaba hace algunas semanas. La cosa surge del acertado comentario de Melisa en aquella entrada:

Uno intentó convencerme de todas las maneras de que tirando una moneda al aire 1000 veces, la estadística decía que aproximadamente la mitad de las veces sería cara y la mitad cruz.

Sigo pensando que podría salir siempre cara..





Melisa, te felicito, porque el comentario tiene su miga y tienes razón. Es posible que te salga siempre cara... El meollo de la cuestión es... ¿qué probabilidad tienes de que eso ocurra? O dicho de otro modo, ¿cuántas veces en media (va en negrita porque es importante... te puede salir una vez a la primera, pero no todas las que lo intentes) tendrías que lanzar al aire la moneda mil veces para que saliese esas mil veces seguidas cara y ninguna cruz?

Analicemos la jugada: tenemos una moneda, la tiramos al aire. Todos estamos de acuerdo en que si no hay truco, las dos posibilidades tienen que tener la misma probabilidad. Por motivos matemáticos, la suma de las probabilidades de todos los sucesos es igual a 1, así que despreciando el que se nos caiga la moneda de canto (sí, ya he reconocido que somos un fraude, empezamos despreciando la cruel realidad desde el principio) la probabilidad de que salga cara es igual a la probabilidad de que salga cruz y ambas valen 0.5

La segunda cuestión con la que hay que enfrentarse en éste tipo de problemas es si mis sucesos están conectados el uno con el otro (lo que llamamos probabilidad condicionada) o si por el contrario son independientes (vamos, que la probabilidad del primero no tiene nada que ver con la del segundo). En este caso, la probabilidad de cada suceso es totalmente independiente del suceso anterior. Tampoco es demasiado difícil de razonar si pensamos en que no hay diferencia entre tirar la misma moneda 1000 veces o tirar 1000 monedas distintas. Las monedas, siempre que no estén trucadas, son todas ellas indistinguibles. La cuestión no es trivial, puesto que implica que si han salido 25 caras, la probabilidad de obtener cara en la tirada 26 sigue siendo 0.5 (curiosamente, ésto le suele chocar a muchas personas, tanto que tiene un nombre, se conoce como la falacia del jugador).

Os voy a pedir un salto de fe a los no matemáticos, pero si no la entrada se nos haría eterna. Aceptad que las probabilidades de dos sucesos son independientes entre sí, la probabilidad de que ocurran los dos es el producto de sus probabilidades (probabilidad conjunta, está aquí explicada de forma bastante sencilla). Por lo tanto, la probabilidad que andamos buscando, que al tirar 1000 veces una moneda al aire salga 1000 veces seguida cara, sería 0.5 elevado a 1000. Algo así como 9e-302 redondeando si no me he equivocado con la calculadora, que es mi cruz en este tipo de problemas. Vamos que tendrías que probar en media, 1e301 (para los que no entienden notación matemática, eso es un 1 seguido de 301 ceros... la cifra tiene su miga, ¿alguno de los míos sabe cómo se llama eso en cristiano?). Eso no quita que te pudiera salir a la primera, oye, que todo es posible, pero vamos, poco probable...

No sé si habré logrado recuperar la fe en la estadística que Melisa perdió en algún punto o a la que he perdido en este punto es a la propia Melisa. Pero una cosa bonita es que las probabilidades han pasado a ser la base de muchas de las realidades que nos rodean. La física cambió radicalmente su rumbo a principios del siglo pasado (cuando yo lo estudié era mi siglo, me hace sentir muy mayor). Se pasó de considerar que cada partícula tenía su posición determinada en el tiempo a considerar que vivimos en un mundo en que las partículas son como los niños de dos años, se mueven tanto que en realidad no somos capaces de saber exactamente por donde andan. La única manera de poner manejarse en este nuevo universo en el que todo está desdibujado, resulta que es buscar la probabilidad de que al ir a medir tu partícula la encuentres en algún lado y gracias a esta idea, los físicos dieron un gran salto adelante que ayudó a comprender muchas cosas que hasta entonces parecían inexplicables. Bueno, yo no, porque estoy especializada en una rama que sigue tirando en su mayoría de conceptos clásicos (una de las máximas de la ciencia: si funciona nunca, nunca, se debe dejar de lado alegremente por una teoría nueva). Pero hay gente en este blog que trabaja día a día con éstos conceptos (y por ello no me extiendo más sobre el tema, por si meto la pata).

Y es que no os creáis que en realidad estas entradas de ciencia las escribo yo sola... en realidad, los listos en esta casa son los Supernenes.



He de agradecerle a SM las discusiones adicionales sobre la precisión, corrección y claridad en la explicación de conceptos. Y a twentydur la imagen de la moneda (pero que conste que le cito porque su blog tiene un apartado de estadística que está muy logrado).

miércoles, julio 02, 2008

Rose is a rose is a rose is a rose



"Rose is a rose is a rose is a rose."
Sacred Emily, Geography and Plays.
Gertrude Stein


Juliet:
"What's in a name? That which we call a rose
By any other name would smell as sweet."
Romeo and Juliet (II, ii, 1-2)
William Shakespeare


Ayer y hoy madrereciente hablaba en su blog sobre el tema de los nombres. Pocas cosas hay más particulares que el nombre que uno lleva y a veces, soporta. Pero también, tal y como el mismo bardo nos hizo notar mucho antes de que nosotros naciéramos, pocas cosas nos pertenecen a la vez menos.

El caso es que Superman y yo no lográbamos encontrar un nombre de mujer que nos gustase a los dos. Yo tenía un claro favorito: Elba. A él le sonaba el nombre a levantadora nórdica enorme de pesas. Creo recordar que los nombres que le gustaban a él (como Myriam) estaban más oídos que el telediario. Un día, de repente, tuvimos una inspiración celestial y los dos coincidimos en un nombre que nos gustaba, corto y fácil de pronunciar en casi cualquier idioma y además, no demasiado repetido...

Lo de la originalidad del nombre fue como una maldición gitana. La cosa empezó bien, en la clínica cuando le pusimos el nombre en la cunita, la enfermera comentó que era la primera que había tenido. Pero no tenía Supergirl ni cinco días, cuando en nuestra primera visita la farmaceútica entusiasmada comenta: "Pues hay otra vecinita en la casa de al lado que se llama igual". Vaya plancha. Un mes más tarde, paseando con la niña, que llevaba un pelele con su nombre bordado, una chica desconocida para el cochecito con una niña de unos diez meses al lado de mi cuco. Y me dice: "Perdona que te pregunte... ¿el pelele es bordado a mano o comprado? Es que mi niña se llama igual y la verdad es que es muy bonito...". Mi gozo en un pozo.

Pensé que cuando nos viniéramos a Alemania, siendo el nombre claramente español, la cosa cambiaría... Pero no, la maldición gitana nos ha ido persiguiendo hasta ahora por donde hemos parado. Tres niñas con el mismo nombre (simple o compuesto) en su primera guardería. El colmo llegó cuando me puse a trabajar en una empresa con más de tres mil empleados. De los sesenta que había en mi Departamento, me tocó trabajar con los dos que tenían una hija con el mismo nombre en casa. Ahora, el actual jefe de mi marido tiene una hija que se llama como Supergirl...

Pero por más que me imagino otro nombre para ella, no puede ser. Una rosa es una rosa. Y mi Supergirl, es Supergirl.

Ah, Superboy tiene un nombre de los de la lista de los más puestos en España. Y francamente a estas alturas ya no me importa ser original.

(Ir)Responsable también de esto...