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Sigo instalada en los "taitantos" y los abuelos siguen a hacer puñetas de aqui... Pero al menos el marido parece haber sentado el trasero, duermo algo por las noches y mi carrera laboral empieza a parecerse a algo. Lo que sigue siendo interesante es mi red de apoyo variopinta, internacional y virtual y las aventuras de la Superfamilia espero... Pasa y acomodate.

viernes, mayo 23, 2008

Que no estaba muerta no, no...



Por desgracia, tampoco he estado tomando cañas, lere, lere...

Bueno, algo de juerga si que he tenido. Pero la mayor parte del tiempo he estado currando, currando, currando... Primero la semanita de guardia, luego el despedirme de la empresa y las entrevistas nuevas de trabajo (mal, mal, maaaaallll... cuando reuna fuerzas para reirme de mi persona, os lo cuento) y para postre, la mudanza (Superman, quedas avisado delante de testigos, las siguientes maletas que haga, son para ir a casa de mi madre).

Y lo que me queda, morena...

A ver si el lunes me cito con los del cable para por lo menos hacer terapia de grupo con vosotros y no tener que fundirme toda la pasta del paro en el psiquiatra.

viernes, mayo 09, 2008

Algo me ronda la cabeza...

y se está empezando a convertir en una obsesión...

Empecemos por el principio. Parte de guerra de ayer: Supergirl empezó con la misma tos de perro que tenía ayer su Superhermano a eso de las dos de la mañana. Como resultado, la tuvimos que pasar a nuestra cama porque con los gemidos que estaba dando nos temíamos que terminábamos teniendo a la vecina del rellano de arriba de invitada de honor (sí, estas cosas también pasan en Alemania; efectivamente me la he encontrado hoy tendiendo la ropa y lo primero que me ha dicho es que le duele en el alma a la mujer como tosen mis niños). Noche toledana.

A las seis, no hemos podido ninguno ponernos en marcha. Yo tenía el día libre (había planeado organizar cosas para mi nueva vida pero me ha tocado hacer de enfermera) y Superman se decide a hacer "home office" porque mis Superpadres vienen de visita y sabe que con los dos Supernenes enfermos, uno de los dos se va a pasar el día neutralizado. Hasta ahí todo bien.

Pasamos más o menos bien la mañana y cuando estoy a punto de irme a reponer con una siesta junto al Superpeque de la noche toledana, me dice Superman: "Oye, ¿puedes traer la liendrera?" La hemos liado... hay algo que se mueve en el pelo de Supergirl. Tenemos una liendrera muy simple, de plástico. Se la paso por el pelo a los dos cuando aparece el cartelito de que hay epidemia en el Kinder... pero hasta el momento nos habíamos librado. El Supernene que ve que hay fiesta, me dice que de ir a la cuna, nones. Toda la familia entera encima de la cabeza de la Superniña, que canta encantada de la vida: "Tengo pipis, tengo pipis"... Varias pasadas, no aparece nada. Superman que jura que algo ha visto.

Volvemos a pasar por la zona en cuestión. Superboy se ha quedado dormido al final de pie, encima del sofá. Por fin aparece el bicho. Lo miramos con interés científico. Superman pregunta si sé cómo es un piojo. No tengo ni idea, hasta ahora hemos sido tipos con suerte, pero por si acaso, primero corro al baño a darle un entierro marítimo. Luego, gracias a Santa Wiki, patrona de los padres ignorantes e inexpertos, me doy el disgusto de enterarme de que tengo al enemigo en casa.


(La imagen la he tomado prestada del archivo de la UNE)

Desde entonces me he convertido en una experta sobre lo que comen, viven y respiran los malditos bichos. Me veo envuelta en una paranoia de peinar a todo el mundo con liendreras, mi casa huele a aromas exóticos (vinagre, aceite de bebés, permetrina...). Llevo puestas cuatro lavadoras a sesenta grados y aún me queda por poner alguna más. Y me estoy pensando lo de congelar los peluches de los Supernenes pero que muy seriamente. A pesar de todos mis esfuerzos y de que se que estamos practicamente limpios, no me deja de picar todo... puajjjjjjjj. La pediculosis es verdaderamente una de las pruebas de amor más grandes (junto con que te vomiten encima) por las que nos hacen pasar los Superenanos de la casa.

Al final el único consuelo es que no estoy sola en esta guerra (aunque no sienta las piernas, Manuel). Como puede ver el amigo Andrés, el tema de la Superpaternidad lo sigo teniendo también en activo.

martes, mayo 06, 2008

Visitante 1000 (al menos desde que hay contador)

Eres bienvenido...

Nota honesta: como no quiero contar las veces que yo misma entro, no tienes el 1000, sino probablemente otra cifra... pero sigues siendo igual de bienvenido siempre.

lunes, mayo 05, 2008

Dudando de tu vecino...

Creo que estos nombres no necesitan los enlaces que los acompañan, pero por si acaso alguien está bendecido con la suerte de no saber de que va el tema, los pongo:

Elisabeth, Mari Luz, Natascha, Maddie, Yeremy... la lista sería tan larga que tendría para un blog entero. Como madre que soy, me duele cada uno de esos nombres. Imagino que alguno de mis Supernenes pudiera correr una suerte parecida y se me congela la sangre dentro de las venas.

Pero lo peor de todo, es que Jesús Alonso nos ha obsequiado hace unos pocos días con un estupendo cuento de terror. Y digo lo de estupendo porque tiene ese ingrediente esencial que hace a las historias de miedo realmente espeluznantes: un cierto tufillo a realidad. Lo peor de todo es que es así.

He leído mucha gente que en éstos días se pregunta como un cabeza de familia aparentemente "normal" puede esconder un zulo con cuatro personas dentro del resto de sus parientes, amigos y conocidos. Lo cierto es que semejantes personajes son la excepción a una realidad mucho más corriente y moliente. Seguramente (y mi pobre Supermarido me va a permitir este ligero toque de humor negro sobre su persona) si Superman volviese todos los días tarde de la oficina, hay explicaciones mucho más racionales que pensar que tiene una doble vida en la que se dedica a secuestrar y degollar muchachas indefensas. Pero imagino que lo mismo pensaba la pareja de Ted Bundy hasta el momento en que lo denunció a la policía. Y posiblemente, también mi vecino de abajo es solamente aquello que aparenta: un jubilado encantador que pasa las horas muertas cuidadando de su jardín. Pero si el día de mañana encuentran veinticinco esqueletos enterrados entre los parterres, yo misma sería la primera en darme cuenta de esos pequeños detalles que no habrían encajado a lo largo de los años... pero eso sí, siempre a posteriori, a toro pasado somos todos muy listos.



Lo más aterrador de todo, es no poder fiarte siquiera de tu propia sombra. No se si me gusta esta sociedad, en que tu vecino de enfrente puede esconder tantos esqueletos dentro de su armario...

La foto la he tomado prestada a la Posada del Abuelo Mario

(Ir)Responsable también de esto...